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Zapatero
pide al PSOE «paciencia» ante la falta de apoyo del PP al 'proceso de paz'
Alaba la
«contención» de muchos socialistas ante «los enredos» del PP en el 11-M Afirma
que España está «como una roca»
VALENCIA.- Paciencia y contención.
Fue la petición expresa que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, hizo ayer a los socialistas en Valencia ante «los enredos del 11-M» y
la falta de apoyo del Partido Popular al proceso de paz.
En un multitudinario mitin en el
pabellón de La Fuente
de San Luis ante unas 6.500 personas -aunque el recinto no se llenó al
completo-, Zapatero utilizó la proclamación de Joan Ignasi Pla y Carmen Alborch
como candidatos a la comunidad y la
Alcaldía de Valencia, respectivamente, para animar a su
partido en ambos asuntos y vaticinar, como hace siempre, que el tiempo acabará
dándole la razón.
De hecho, el llamamiento vino
precedido de un recordatorio al Estatuto de Cataluña: «Recordáis que ahora,
hace un año, estábamos en el debate de la reforma del Estatuto catalán. La
derecha decía que se iba a romper este país, con ese tono de moderación que les
caracteriza. Recordad que decían que España se rompía, que se acaba la
cohesión, la solidaridad... ¡Y qué queda de aquello un año después! Pues que
España está como una roca. Avanzamos en empleo, en solidaridad, en progreso y
en desarrollo. El PSOE vertebra este país».
Y, con esta introducción
intencionada, casi al final del mitin y tras bajar varias veces la cabeza hacia
los papeles que tenía en el atril para medir sus palabras, dijo: «Sé que hay
muchos ciudadanos y muchos compañeros del partido que practican la contención
al ver que la oposición, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa,
no da el apoyo al Gobierno en el proceso de paz, o enreda con la tragedia del
11-M que tanto nos hizo sufrir».
Zapatero añadió que también
entienden que muchos piensen que «sería impensable» que esto que hace el PP lo
hiciera la oposición en Gran Bretaña con el atentado del 7-J o en el proceso de
paz con el IRA. Pero, el líder del PSOE reclamó que nadie se ponga nervioso.
«Os pido que tengamos paciencia, porque este es un país serio y que funciona.
El veredicto sobre el 11-M y los que pasó estará en una sentencia. Hagan lo que
hagan, no van a poder impedir que este país funcione».
A continuación, se refirió al proceso
de paz con una frase en condicional que inquietó a más de uno: «Si avanzamos en
el proceso de paz, que es un gran empeño de este Gobierno, tan grande como
difícil, si lo hacemos con poco apoyo de la oposición, lo único que tenemos que
decirles es que, aunque no nos apoyen hoy, este Gobierno se siente cerca de
ellos, porque ellos también han sufrido el terrorismo y han luchado contra el
terrorismo». Y el público, cada vez más acostumbrado a estas salidas
franciscanas del líder socialista, aplaudió.
El resto del mitin -que dedicó en
gran parte a apoyar a Pla y Alborch, y a dar una retahíla de datos sobre la
marcha de la comunidad y la labor del Gobierno en la zona- lo volvió a dedicar
a la buena marcha de la economía y, especial, a la Ley de Dependencia.
Zapatero puso en valor la
aprobación de esta Ley, «que posibilitará que el Estado esté cerca de cualquier
persona que no se pueda valer por sí misma. Va a estar cerca de las familias y,
en especial, de las mujeres, que son las que están haciendo la verdadera
política social», dijo.
Para el líder socialista, esta ley
pone a España a la cabeza de Europa de los países que representan el Estado del
Bienestar: «Lo más importante que tenemos es esto; la educación gratuita y
universal, la sanidad, las pensiones y, ahora, el Sistema Nacional de
Dependencia. Esos cuatro avances han sido impulsados por gobiernos
socialistas».
Finalmente, Zapatero, que mencionó
expresamente a los ministros Miguel Angel Moratinos y Jordi Sevilla, a la
secretaria de Estado de Cooperación, Leyre Pajín; incluso al alcalde de Gandía
que había tenido una hija -todos presentes en el mitin-, acabó con otro
vaticinio de los que le gustan: «Recordad que vendré a inaugurar el AVE con Pla
como presidente de la
Generalitat».
Una información
de Manuel Sánchez
publicada en el diario EL MUNDO el domingo 8 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Zapatero
se siente «cerca» del PP porque ha sufrido a ETA
El presidente
vuelve a reclamar paciencia para dejar avanzar el «proceso»
VALENCIA - El presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió ayer paciencia para dejar avanzar
las negociaciones de lo que él denominó «proceso de paz», en alusión a los
contactos con la banda terrorista ETA. Dijo que la sociedad española podía no
entender cómo el principal partido de la oposición no apoyaba de forma clara el
proceso, o por qué «enredan con el dolor del 11-M» y aseveró que esto no sería
posible en Gran Bretaña, donde la oposición siempre respaldó el proceso del paz
en Irlanda y nunca utilizó como arma política las bombas en el metro de
Londres. Según el presidente, «muchos ciudadanos, que ejercen y practican la
contención día a día de ver cómo la oposición, a diferencia de lo que ha hecho
cualquier oposición democrática en Europa, no da un apoyo pleno al Gobierno
para un proceso de paz o enreda frente a lo que fue la tragedia del 11-M, que
tanto nos hizo sufrir, piensan que sería inimaginable que la oposición en Gran
Bretaña hiciera lo que aquí está haciendo el PP con el 11-M».
«Si lo hacemos con poco apoyo de
la oposición, lo único que tenemos que decirles es que, a pesar de que no nos
apoyen hoy y estén diciendo lo que están diciendo de la tarea del Gobierno para
ese proceso de paz -aseguró Zapatero-, este Gobierno y el PSOE se sienten cerca
de ellos porque ellos han sufrido el dolor del terrorismo y han luchado contra
el terrorismo». Además, dijo que el veredicto final del 11-M lo dará, «como
debe ser» el poder judicial.
Respecto a la inmigración, explicó
que «un país que tiene marcado en su piel el esfuerzo de salir fuera tiene que
dar ejemplo de compromiso con la gente que viene de fuera» y calificó de
«masivo» el fraude a la
Seguridad Social que permitió el PP con la entrada masiva de
ilegales. Aseguró, además, hacer una política de inmigración «con la cabeza y
con el corazón», desde la legalidad y los derechos humanos y dijo que los
inmigrantes eran «necesarios para nuestro futuro». Del mismo modo, advirtió al
PP que «conocen poco la madurez y ciudadanía de este país si creen que va a
arrancar votos con el discurso antiinmigración».
Dijo que España lideraba el
crecimiento económico y que el sesenta por ciento del empleo que se crea en
Europa surge en España. «Crecemos cerca del cuatro por ciento del PIB anual y
generamos entre 700.000 y 800.000 empleos al año». Mencionó el sistema nacional
de dependencia, cuya ley aprobó recientemente el Congreso de los Diputados, la
subida de las pensiones y dijo que «aun así, tenemos superávit».
Enfatizó que «pronto superaremos
en renta per cápita a países que antes nos acogían como Italia y Alemania»,
aunque no refirió la reunificación de éste último.
Según Zapatero, invertimos en paz
y contra la pobreza en el mundo
«y podéis sentiros orgullosos de tener de paisana a Leire Pajín, que es la cara
de la solidaridad, lleva la voz, pelea y va a conseguir que España dedique el
0,5 por ciento a desarrollo al acabar la legislatura».
Dado que el mitin se celebraba en
Valencia como apertura de la precampaña de Joan Ignasi Pla a la presidencia de la Generalitat, se
refirió al proyecto español de instalación de la base para misiones
humanitarias de la ONU
en el aeropuerto de Manises y dio la enhorabuena el ministro Moratinos -allí
presente-, a quien animó a conseguirlo.
Una información
de Toni Ramos publicada en el diario LA RAZON el domingo 8 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Zapatero
dice que está cerca de los populares que «sufrieron» con el terrorismo
VALENCIA. El presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer que, pese a las críticas
de los dirigentes del PP a la política del Ejecutivo respecto a ETA, su
Gabinete «se siente cerca de ellos porque sufrieron y han luchado contra el
terrorismo».
En un mitin en Valencia, Zapatero
interpretó que «muchos ciudadanos, que ejercen y practican la contención día a
día de ver cómo la oposición, a diferencia de lo que ha hecho cualquier
oposición democrática en Europa, no da un apoyo pleno al Gobierno para un
proceso de paz o enreda frente a lo que fue la tragedia del 11-M, que tanto nos
hizo sufrir, piensan que sería inimaginable que la oposición en Gran Bretaña
hiciera lo que aquí está haciendo el PP con el 11-M».
El jefe del Ejecutivo reclamó «paciencia»
a la ciudadanía para «avanzar en este proceso», que definió como «un empeño
grande y difícil del Gobierno», y se refirió a la actitud de un sector del PP
respecto a la investigación del 11-M. «Hagan lo que hagan, no van a impedir que
las instituciones funcionen adecuadamente», sentenció.
Zapatero también comentó la
posición de los populares respecto a la política de inmigración estatal y
afirmó que «en este país no puede ni debe haber ni fariseísmo, ni hipocresía ni
demagogia». El presidente del Gobierno adelantó que los discursos contrarios a
la inmigración no dan votos en España.
El líder socialista acudió a
Valencia para protagonizar un mitin con el candidato del PSOE a la Generalitat Valenciana,
Joan Ignasi Pla, después de que éste perdiera esta semana la moción de censura
contra el popular Francisco Camps. Para ello, Zapatero se centró en la
descalificación de la gestión del PP en Valencia y esgrimió las inversiones
comprometidas con la región.
Una información
de V. Villaplana publicada en el diario ABC el
domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos
íntegramente su contenido.
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Zapatero expresa su cercanía al PP por haber sufrido
el terrorismo de ETA
El presidente
lamenta el escaso apoyo del principal partido de la oposición al proceso
Valencia - El presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lamentó ayer el exiguo apoyo del PP
al proceso de paz en el País Vasco, pero aseguró que se siente cerca de los
populares porque "también han sufrido el terrorismo y también han
luchado contra él". Zapatero participó ayer en un mitin en Valencia en
la proclamación del candidato autonómico, Joan Ignasi Pla, y de los
candidatos municipales de ciudades de más de 50.000 habitantes. El jefe del
Gobierno criticó al PP por enredar con el 11-M, pero pidió paciencia porque,
dijo, no van a impedir que las instituciones funcionen.
El secretario general del PSOE,
José Luis Rodríguez Zapatero, reclamó "paciencia" a los socialistas
ante el escaso apoyo del Partido Popular al Gobierno en la "difícil tarea"
de lograr la paz y los enredos que intentan organizar en torno a la tragedia
del 11-M. El presidente del Gobierno advirtió: "Hagan lo que hagan no
van a poder impedir que este país funcione adecuadamente". El líder
socialista aseguró que España es "un país serio, con instituciones que
funcionan" y que el "veredicto de lo que pasó el 11 de marzo de
2004 estará en una sentencia dictada por quien corresponde, el poder
judicial".
Respecto al problema de la
inmigración, Zapatero también lanzó una advertencia a los populares, a los
que acusó de practicar el "fariseísmo, la hipocresía y la
demagogia". "La derecha habla de la regularización masiva [de
inmigrantes]", prosiguió Zapatero, "Masiva fue la entrada de
inmigrantes que estaban trabajando aquí sin derechos. Un país no puede
consentir que haya ciudadanos sin garantías".
"Aunque algunos crean que
con el discurso anti-inmigración van a arrancar votos, conocen poco la
madurez de este país", dijo Zapatero, que recordó que España es un país
que ha pasado por la dura experiencia de la migración.
El dirigente socialista se volcó
ayer en Valencia para dar un impulso a las candidaturas de Joan Ignasi Pla,
que aspira a presidir el Gobierno valenciano ahora en manos del PP, y de la
ex ministra de Cultura Carmen Alborch, que se enfrentará a la popular Rita
Barberá en las municipales. Según un sondeo del Instituto Opina para EL PAÍS,
el PP aventajaría ahora a los socialistas en 12,9 puntos si mañana se
celebrasen elecciones autonómicas. Una diferencia que se recortaría a 5,5
puntos si se tratase de unas elecciones generales.
Rodríguez Zapatero puso especial
énfasis en intentar desmontar los argumentos que esgrime el Ejecutivo
valenciano, que preside el popular Francisco Camps, para criticar al Gobierno
central.
El presidente del Gobierno
aseguró que este año estarán en marcha todas las obras del AVE
Madrid-Valencia; recordó que su Administración es la que está sufragando las
obras de la Copa
del América y manifestó que el programa Agua permitirá a la Comunidad Valenciana
ser autosuficiente con más recurso de los que ofrecía el "inviable
trasvase del Ebro".
Pla lamentó que el presidente de
la Generalitat,
Francisco Camps, no hubiese acudido a su propia moción de censura en el
Parlamento y lo retó a un debate en Canal 9. El secretario general de los
socialistas valencianos tachó las políticas de Camps de extrema derecha.
Carmen Alborch aseguró que tras 15 años de gobierno local del PP "la
gente ya no aguanta más".
Una
información de Joaquín Ferrandis publicada en el diario EL PAIS el
domingo 8 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos
íntegramente su contenido.
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“Irlanda
del Norte como falacia” (Editorial de EL MUNDO)
«Determinación» para un proceso
que será «largo» y tendrá «altibajos» fue la recomendación que Tony Blair hizo
ayer a Zapatero de cara a su negociación con ETA. Quizá para estas alforjas no
hacía falta tanto viaje, pero el presidente español se mostró muy agradecido a
su homólogo británico. Al fin y al cabo, su «ayuda» en el proceso de paz
español sirve a otros fines: poder decir a los españoles que el primer ministro
británico contó con un «apoyo generalizado» de la oposición que Zapatero
querría y no tiene. Es parte de la red de seguridad que el Ejecutivo lleva
meses tratando de poner al potencial fracaso de su empresa, consistente en
hacer creer que, si el proceso fracasa, la culpa será del PP. Como ayer reiteró
el portavoz socialista, Acebes, no ETA, es el «principal obstaculizador» de la
paz.
Aunque el caso español y el
norirlandés no son homologables, puestos a establecer paralelismos, lo único
que se puede exigir al Gobierno es que los haga de forma veraz y sin hurtar
información a los ciudadanos. Así pues, no deberían omitir el hecho esencial de
que Blair obtuvo el apoyo de John Major porque mantuvo en lo fundamental la
política antiterrorista de su antecesor.
Asimismo, al poner como ejemplo el
proceso norirlandés, debería recordarse que éste no surgió de un diálogo con el
IRA como el que ahora se pretende con la banda terrorista ETA, sino que partió
de la derrota asumida de aquel grupo armado y su renuncia expresa a las
aspiraciones maximalistas de autodeterminación. De hecho, en cuanto las
negociaciones para el desarme efectivo no iban por el buen camino, Blair no
tuvo ningún reparo en suspender la débil autonomía norirlandesa, cuyo
Parlamento sigue hoy paralizado. Fue la firmeza de tories y laboristas en este
punto la que hizo entender al IRA y sus acólitos del Sinn Fein que el
terrorismo era ineficaz y había que renunciar a él sin contraprestaciones.
La unidad de los dos grandes
partidos británicos supuso la debilidad del IRA, igual que en España la unidad
que socialistas y populares lograron con el Pacto contra el Terrorismo llevó a
ETA a su momento de máxima debilidad. Hoy, sin embargo, el Gobierno prefiere la
estrategia de mostrar que el PP está solo, aunque para ello tenga que recurrir a
la internacionalización del proceso, estrategia que no por casualidad fue la
que siempre persiguió ETA.
Editorial publicado
por el diario EL MUNDO el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
“La
lección del proceso irlandés” (Editorial de LA RAZON)
Sólo tras la
derrota política sin paliativos de los terroristas aceptó Londres sentarse a
negociar
Es perfectamente comprensible que
el presidente del Gobierno busque el respaldo mediático del primer ministro
británico, Tony Blair, para presentar ante Europa la negociación emprendida con
una banda terrorista. Echar mano de Blair, aunque sea uno de los de «la foto de
las Azores», que tantas invectivas provocó en el socialismo español, aún es
rentable, pues su imagen exterior no ha sufrido desgaste en la misma medida que
lo padecido en el plano doméstico, al tiempo que le avala el éxito del proceso
de paz irlandés. Sin embargo, no debería permitir Zapatero que la entrevista
con su colega británico indujera a la identificación de los procesos de
negociación de Irlanda del Norte con el que se mantiene actualmente con ETA. Y
no debería permitirlo porque, además de tratarse de una falacia, esa asociación
de ideas ha sido sistemáticamente propalada por el nacionalismo, en la búsqueda
de la legitimación internacional del supuesto derecho de autodeterminación del
pueblo vasco. Aunque, eso sí, ocultando cuidadosamente que el origen del
proceso de pacificación de Irlanda del Norte se basa, precisamente, en la renuncia
a la autodeterminación por parte de los republicanos del IRA. Si Tony Blair, al
que debemos suponer suficientemente informado de la política interna española,
es capaz de transmitir la realidad de la negociación del llamado «Acuerdo de
Stormont» y, en especial, de la base ideológica sobre la que se firmó el pacto,
habrá hecho un magnífico servicio a su colega español. Porque, ciertamente, y
es el único paralelismo que puede establecerse, el proceso de paz del Ulster
supuso la renuncia del IRA al soberanismo en una Irlanda unificada, a cambio de
un estatuto de autonomía en un territorio británico. Esa derrota política sin
paliativo alguno de los terroristas, por la que, además, se reconocían los
derechos nacionales de la comunidad protestante, fue la condición inequívoca e
insoslayable que permitió a Londres sentarse a negociar sin merma de la
dignidad del Estado. Condición que, por supuesto, llevaba añadida la entrega de
las armas. Esa es la gran lección que debe extraer el Gobierno de Zapatero del
proceso irlandés y que debe trasladarse alto y claro a los terroristas de ETA:
que la soberanía nacional reside en la voluntad del conjunto del pueblo español
y no admite transacciones. En otras cuestiones, como la reinserción de los
delincuentes, el ejemplo de Irlanda no sirve: aquí no ha habido dos bandos en
lucha; sólo unos asesinos matando a inocentes. Estas son las principales
lecciones que Zapatero puede extraer de sus conversaciones con Blair sobre ETA,
y parece ser que la de ayer no ha sido la primera. Que el mandatario británico
haya elogiado el esfuerzo de su colega español debe tomarse como lo que es:
cortesía y expresión de buena voluntad, «sin entrar en cuestiones internas».
Editorial publicado por el diario LA RAZON el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
“El
gilipollas” por Ignacio Camacho
Este Tony Blair junto al que se
retrata con arrobo el presidente Míster Sonrisa, ¿no era el mismo que se hizo
la foto de las Azores con Bush y Aznar? ¿No era el odioso izquierdista
arrepentido que ejercía de lacayo del Imperio en sus mentiras sobre las armas
de destrucción masiva? ¿No era el jocoso comensal que en las sobremesas de
Moncloa se burlaba con el Hombre del Bigote de las masivas manifestaciones de
rechazo a la guerra de Irak? ¿No era éste, en fin, el tipo al que el primer
ministro de Defensa de este Gobierno, José Bono, trató delicadamente con un
calificativo muy apropiado? ¿Cómo fue aquello que dijo Bono? Ah sí, ya
recuerdo: «Este Blair es un poco gilipollas...»
Pues he aquí al gilipollas en
cuestión, el amigo de Aznar, el mamporrero de Bush, convertido en mentor y
consejero del «proceso de paz». Misterios de la política: ¿cómo puede dar
consejos sobre la paz un adalid de la guerra? Ah, es que se trata de otra
guerra. Y, sobre todo, se trata de que el que lo recibe con su sonrisa desplegada
no es ya el líder que estaba detrás de las pancartas callejeras cuando Blair se
reía de ellas en un comedor privado de Moncloa, sino el que aprieta el botón
del timbre de ese comedor para que un camarero de uniforme sirva el café. Salto
cualitativo esencial, desde cuya nueva perspectiva el antiguo paje imperialista
se transforma en el Príncipe de Stormont que ilumina el camino para acabar con
el terrorismo. No, no es doble rasero. Es doble moral, o más bien una moral
política dobladiza que se pliega justo por el filo del poder.
Sentado ese pragmático principio,
el primer ministro británico se alza como avalista de la negociación con ETA y
asesora a Zapatero sobre los delicados pasos que requiere un baile tan
peligroso. Recordemos los que él dio en Irlanda: 1. Se negó a sentarse con los
bandos en conflicto (dos, enfrentados entre sí) mientras continuase la
violencia. 2. Concedió como máximo precio de la paz una autonomía inferior a la
que el País Vasco posee desde hace más de un cuarto de siglo. 3. Practicó
excarcelaciones a cuentagotas, y siempre que los presos beneficiados pidiesen
perdón y abjurasen en público de la violencia. 4. Se reservó el poder de volver
a encarcelar a quienes incumpliesen su compromiso. Y 5. Suspendió a la mínima
contrariedad la precaria autonomía del Ulster, hasta hoy. Todo ello, con el
respaldo de la oposición.
A ese proceso se apuntarían muchos
españoles, pero es dudoso que ETA lo aceptara. Por tanto, el consejo de Blair
será más bien una oferta de mediación, que quizá ya lleve tiempo produciéndose.
Y la foto conjunta, un respaldo a la internacionalización que tanto han
perseguido los batasunos y sus siniestros mentores. A Blair, claro, eso le da
igual. Él ya ha triunfado, está de retirada y quizás en su cordial media sonrisa
brille un rictus de silenciosa revancha. El «gilipollas» de la guerra ha vuelto
bajo palio como Príncipe de la
Paz...
Publicado por el
diario ABC el miércoles 4 de
octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su
contenido.
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Dos cuestiones me
han llamado la atención del tratamiento de la prensa británica de la reunión
Blair-Zapatero. De un lado que se han tragado el supuesto apoyo al mal llamado
“proceso de paz”, o han bebido únicamente en fuentes españolas o no
se entiende demasiado bien. En cualquier caso el dato más importante es lo
reducido del espacio dedicado a esta cuestión llegado a límites sorprendentes
como en el caso de THE INDEPENDENT que dedica un párrafo de 79 apalabras. THE
DAILY TELEGRAPH comenta “Según fuentes oficiales españolas, Zapatero
estima que la reunión con Blair es una oportunidad para recalcar a la nación
que el proceso de paz vasco será ’largo, duro y difícil’. Nuestro
‘Presidente Accidental’ quiere convencer, es decir: sabe que no
estamos convencidos. Finalmente THE TIMES narra: “El apoyo de Blair
contribuirá también a que Zapatero desvíe los ataques de la oposición que dice
que las conversaciones equivaldrían a una rendición”. Claro como el agua,
ZP pretende usar a Blair, el de las Azores, como tarjeta de presentación, pero
no le ha salido demasiado bien. Por cierto la prensa americana ha ignorado por
completo la cuestión.
Blair
apoya el proceso de paz vasco
A visit by Tony Blair
to Madrid yesterday gave a boost to the
foundering peace process in the Basque country as the Prime Minister shared his
experiences tackling the Northern
Ireland situation with his Spanish counterpart.
Jose Luis Rodriguez
Zapatero was keen to discuss Mr Blair's Northern Ireland experiences, as he
seeks to broker an end to a campaign by the Basque separatist group Eta that
has claimed more than 800 lives over almost four decades.
Mr Blair applauded the
Spanish prime minister's efforts to find a solution to the Basque problem and
urged him not to be disheartened. "It takes patient determination to
succeed in such things,'' he told Mr Zapatero when they met at a palace in the
outskirts of Madrid
last night. "There may be ups and downs along the way and I wish you every
success.''
But Mr Blair warned:
"Resolving these very long-standing issues is difficult work. It doesn't
happen overnight and there will be constant obstacles that appear on the path
to progress. Sometimes there appear to be blockages and this is a natural part
of the process.''
He said that at every
stage of the Northern Ireland
peace process he was beset by negativity much in the same way that Mr Zapatero
is struggling to gain outright support in Spain. "People tell us that
it's not going to happen, that we are being nave, but if you believe enough,
you continue.''
Mr Blair added that
things had "come together'' in Northern Ireland. "There was
leadership prepared to take risks for peace, there was a sense among the people
that they were tired of conflict. Then there was something else - a feeling
that in the modern world this type of conflict in which innocent people got
killed was just something alien to the 21st century.''
Mr Zapatero thanked Mr
Blair for his advice and support. "His expertise has been extremely
useful,'' he said.
Una información
de Fiona Govan publicada por el diario THE
DAILY TELEGRAPH el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su interés
informativo reproducimos íntegramente su contenido.
World
News IN BRIEF - Blair habla sobre el proceso de paz vasco
MADRID
Spain
ho pesto draw on Tony Blair's experience in dealing with the IRA to help settle
the Basque conflict. Mr Blair arrived in the Spanish capital yesterday for
talks on the conflict. He and Prime Minister Jose Luis Rodriguez Zapatero had
been exchanging ideas throughout Spain's nascent peace process with
the armed Basque separatist group Eta. Mr Blair arrived in the early evening
and went to talks with Mr Zapatero at a mansion near the residence of King Juan
Carlos.
Una información
publicada por el diario THE INDEPENDENT el
miércoles 4 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos
íntegramente su contenido.
Blair
fomenta las conversaciones de paz en el País Vasco
Tony Blair was expected
last night to back Spain's
talks with the separatist group Eta, bolstering the fledgeling Basque peace
process and aiding the country's leader, Jose Luis Rodriguez Zapatero.
The Spanish Prime
Minister believes that Mr Blair's experience of negotiating a peace deal in Northern Ireland
is of "immense value" as his Government begins talks with Eta,
according to Spanish officials.
Mr Blair's backing will
also help Senor Zapatero to deflect attacks by Spain's right-wing Opposition,
which said that the talks amounted to surrender. The two leaders were due to
discuss other topics, including the Middle East and Afghanistan.
But it was Mr Blair's
role in the Basque peace process that was generating the most interest in Spain
yesterday.
Six months after Eta
declared a "permanent ceasefire" in its 38- year violent campaign for
Basque independence, the peace process has stalled. Some fear that the group
could return to violence.
Hooded gunmen appeared
recently at a separatist rally. Others have set alight buses and cash machines
in the Basque country.
Eta has killed more
than 800 people over four decades in its violent campaign for a Basque homeland
straddling the border between Spain
and France.
In recent years,
however, it has been greatly weakened by arrests in both countries, and has not
killed anyone in more than three years.
Public revulsion at the
March 2004 Madrid
train bombs, the work of Islamic extremists, is also thought to have
contributed to Eta's decision to end its campaign of terror.
While Mr Blair enjoyed
the support of the Conservative Party during the negotiations in Northern Ireland, the Basque peace process is a
politically charged issue in Spain.
Jose Maria Aznar, the former Prime Minister and a close friend of Mr Blair, is
opposed to the negotiations.
Mr Blair visited Spain 10 times during the government of Senor
Aznar, who sent troops to Iraq
as part of the US-led "coalition of the willing". Mr Blair's
relationship with Senor Zapatero got off to a rockier start when the Socialist
leader pulled Spanish troops out of Iraq, fulfilling a campaign pledge.
Despite their
disagreements over Iraq,
the two centre-left politicians have much in common and diplomats say that they
get on well. The two spoke often last year during the British presidency of the
European Union, especially during the tough EU budget negotiations.
They have discussed the
best tactics to use in their respective efforts to end two of Europe's
longest-running conflicts.
In an interview in July
with The Times, Senor Zapatero said that he would be approaching the talks with
Eta "very cautiously and discreetly", adding that "they are two
pieces of advice that Tony Blair gave me".
The Spanish Government
has been highlighting what it claims is the key behind-the-scenes role played
by Mr Blair in getting the Basque peace process to this point.
Mr Blair will also meet
with 16 leading Spanish and British business executives tomorrow. Spanish
companies including Telefonica and Ferrovial have recently bought British
companies including O2 and BAA.
Una información
de Thomas Catan publicada por el diario THE
TIMES el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su interés informativo
reproducimos íntegramente su contenido.
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Blair
sugiere a Zapatero paciencia para «superar los altibajos» del 'proceso de paz'
El primer
ministro británico augura «altibajos» y aconseja al presidente del Gobierno
«determinación paciente, imaginación y creatividad» para salir de las
situaciones de bloqueo
MADRID.- José Luis Rodríguez
Zapatero recibió ayer un importante regalo del primer ministro británico, Tony
Blair, en forma de respaldo público, claro y expreso al llamado proceso de paz
en el País Vasco.
«Una vez más, quiero aplaudir la
iniciativa tomada. Siempre merece la pena intentarlo y lo correcto es hacerlo»,
dijo Blair a Zapatero durante una breve rueda de prensa en Madrid, en el
momento justo en el que el proceso de paz está bloqueado.
El primer ministro utilizó su
experiencia en Irlanda del Norte para respaldar a Zapatero.
Y aunque Tony Blair aseguró que
«las decisiones las debe tomar España», no dudó en apoyarse en el proceso de
paz norirlandés para augurar éxito al del País Vasco.
El apoyo de Blair es especialmente
importante para el presidente del Gobierno porque procede de un amigo de su
antecesor en el cargo, José María Aznar; porque aporta el consejo y la
experiencia del Ulster, y porque es un líder político respetado por la
izquierda abertzale.
De hecho, el primer ministro
británico ya ha colaborado con Zapatero ayudándole a diseñar la estrategia del
proceso, instruyendo a colaboradores del presidente y facilitando el contacto
con ETA, a través de un centro no gubernamental suizo y con diplomáticos del
Reino Unido. Y la opinión que de él tienen ETA y Batasuna queda reflejada en la
carta que Arnaldo Otegi envió a Zapatero proponiéndole el inicio del diálogo y
que contenía esta frase: «Esperamos que sea usted el Tony Blair español».
Ayer, en la rueda de prensa, Blair
utilizó expresiones como «te deseo lo mejor», «las cosas acabarán bien» y «si
uno cree en lo que hace todo sigue adelante».
El primer ministro británico
aconsejó a Zapatero que aplique lo que llamó «determinación paciente», que
viene a ser, por lo que explicó, la decisión de avanzar, aunque «a veces
parezca que todo está bloqueado». Explicó que debe utilizarse «creatividad e
imaginación para salir adelante» y abordar situaciones difíciles como las que
ahora afectan al proceso de paz del País Vasco.
Tan identificado estuvo con las
palabras y la posición del presidente del Gobierno que Blair caracterizó como
«importantes señales» de que el proceso puede culminar con éxito el hecho de
que hayan transcurrido ya tres años sin víctimas mortales de ETA y seis meses
de alto el fuego.
Esa «imaginación y creatividad» es
la que el presidente del Gobierno intenta aplicar estos días con sus gestiones
reservadas para lograr un acuerdo de mínimos que desatasque la llamada mesa de
partidos, para permitir la vuelta a la legalidad de Batasuna y el inicio del
diálogo formal con ETA.
No obstante, en las palabras de
Blair no todo fue optimismo, porque explicó que en el proceso de Irlanda del Norte
se han producido «altibajos» y, probablemente, eso mismo ocurrirá en el País
Vasco. Se refirió al informe de los observadores del proceso de Irlanda que se
publicará hoy y que servirá para verificar los avances tras nueve años de
diálogo.
No quiso responder el primer
ministro británico a una pregunta sobre posibles gestiones con su amigo Aznar
para lograr el apoyo del PP al proceso de paz. Lo más que hizo fue un
circunloquio sobre los que «decían que no iba a funcionar» el diálogo en
Irlanda del Norte y, finalmente, han tenido que aceptar el resultado positivo.
Balón de oxígeno
A su lado, respiraba satisfecho
Zapatero y disfrutaba del balón de oxígeno que necesitaba, en vísperas de
volverse a enfrentar en el Pleno del Congreso a Mariano Rajoy sobre el proceso
de paz. Su tesis ahora es que el PP se opone a algo que cuenta con aval
internacional y el paralelismo que establece es con Irlanda del Norte, donde
fue clave el apoyo de la oposición al Gobierno y la continuidad entre los
conservadores y los laboristas en el diálogo para la paz. Según La Moncloa, frente a Rajoy
estará hoy Zapatero y lo que representa Blair.
El presidente del Gobierno empezó
explicando que había «recibido de Blair mucha información del proceso de paz de
Irlanda del Norte».
«En todas las conversaciones que
hemos mantenido me ha dado su experiencia y ha sido muy útil, por eso quiero
agradecer públicamente el apoyo que siento en un proceso difícil y complicado
como es un proceso de paz con un grupo terrorista», explicó.
Insistió en su idea de que hay
«elementos positivos» como los tres años sin muertos y los seis meses de alto
el fuego y, no obstante, repitió la frase emblema del «proceso largo, duro y
difícil», aderezado con la palabra «altibajos» que le brindó ayer Blair.
Zapatero no quiso hablar de
parálisis del proceso y explicó que éste «continúa y va a continuar porque
merece la pena».
Una información
de Fernando Garea publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Blair
apoya el «proceso de paz» y anima a Zapatero a perseverar pese a los obstáculos
El presidente
español rehúsa hablar de bloqueo en la negociación y asegura que continúa
MADRID - El primer ministro
británico, Tony Blair, respaldó ayer públicamente el «proceso de paz» en España
y animó a Zapatero a perseverar en el intento, pese a los múltiples «altibajos
y obstáculos» que se hallará en el camino. El diálogo con ETA ocupó buena parte
de la reunión que mantuvo el jefe del Ejecutivo español con Blair, de visita
oficial en España, la primera que realiza desde que Zapatero es el inquilino de
La Moncloa. Tras
más dos horas de encuentro, José Luis Rodríguez Zapatero no ocultó su
satisfacción por este apoyo, que llega en un instante en el que el proceso
atraviesa por uno de sus peores momentos.
Es más, confesó que durante la
entrevista, en la que se habló también de economía e inmigración, recabó de
Blair consejos para afrontar las negociaciones con la banda etarra. «He recibido
mucha información del proceso de paz de Irlanda del Norte. Su experiencia -la
de Blair- siempre es muy útil», sentenció. Incluso se atrevió a adelantarse al
respaldo público que minutos más tarde le brindaría el laborista para
agradecérselo de antemano.
Acto seguido, Blair se dirigió a
los medios de comunicación para «aplaudir una vez más el proceso de paz» en
España. Aunque no desveló en público los consejos que dio a Zapatero, sí que
los insinuó al comparar ambos procesos, el de España y el del Ulster. Por eso
no dejó ni un momento de lado el informe que hoy hará público la comisión
independiente de observadores que vela por el proceso en Irlanda del Norte.
«Nada puede funcionar sin una
determinación paciente en el logro del éxito». Esta fue su primera
recomendación. «Habrá altibajos, pero siempre es mejor intentarlo. Es difícil,
pero merece la pena intentarlo. Habrá obstáculos que parezcan insalvables, pero
hay que continuar en el proceso», reiteró a modo de segundo consejo. Y de
vuelta a Irlanda del Norte. «En estos últimos meses existe la esperanza y el
optimismo de que, al final, el informe» sobre el conflicto irlándes sea
positivo y sentencie que ha llegado a su fin.
Señales
importantes
Tras reiterar que «no voy a entrar
en la política interna de ningún país», apostilló que en el caso español
existen «importantes señales» sobre que se está en el camino adecuado: más de
tres años sin víctimas mortales y seis meses de tregua. «A veces parece que se
va muy rápido, otras muy lento y en otras ocasiones incluso puede parecer que
se está bloqueado». Estos distintos escenarios dentro de un diálogo con una
organización terrorista «forman parte normal de la propia resolución del
conflicto, que lleva mucho tiempo existiendo».
Por tanto, «si existe la voluntad
de acabar con el mismo y se aplica lo que yo llamo determinación paciente...»
«Determinación paciente» que el primer ministro británico recomendó a su
homólogo español acompañar de «creatividad e imaginación». Además en el caso
irlandés, continuó el dirigente laborista, existía un sentimiento de que este
tipo de conflicto, que tantas muertes ha causado, es ajeno al siglo XXI. «A
nosotros ese sentimiento nos funcionó».
No obstante, le reiteró su
vaticinio de que durante todo el camino tropezará con diversos y diferentes
obstáculos. Aunque a renglón seguido le animó a seguir, pese a todo. «Si uno
cree en lo que hace, debe seguir para delante».
El presidente español, por su
parte, rehusó hablar de bloqueo. «No me gustaría desmentirlo», dijo en alusión
al lehendakari Ibarretxe, que anteayer anunció el inicio del diálogo oficial
con ETA. Y con esta escueta frase dio por zanjada la cuestión. Eso sí,
garantizó que el «proceso continúa» y recordó que se inició hace seis meses.
«Tenemos datos positivos», en referencia a los más de tres años sin víctimas
mortales y a los seis meses de tregua.
Agradece el
sacrificio en Afganistán
El primer ministro británico y el
presidente del Gobierno no abordaron ayer durante su encuentro en el Palacio de
la Quinta en
el Pardo (Madrid) la situación de Afganistán y el despliegue de las tropas
españolas en la zona. Pese a ello, Tony Blair agradeció el sacrificio que están
realizando los militares españoles en este país y su contribución a evitar que
esta región se convierta en un nido de terroristas. Además, alabó el liderazgo
de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de inmigración en Europa y coincidió
con él en la necesidad de que la UE
se dote de una «política conjunta» para blindar las fronteras, pero también
preste más atención a los países de origen de los «sin papeles», en especial, a
África. Ambos mandatarios restaron la importancia que para las relaciones
bilaterales ha tenido el reciente acuerdo de Córdoba sobre Gibraltar, que
permitirá el uso conjunto del aeropuerto en el istmo. Para el presidente
español, el acuerdo «certifica las buenas relaciones» entre los dos países. «Es
una muestra más de que el diálogo es el mejor camino para alcanzar frutos
positivos». Además, consideró que la mejor gestión de Gibraltar permitirá seguir
dialogando con mayor tranquilidad. De esta manera, se refirió a la cuestión más
espinosa de este caso, el de la soberanía. Y anunció un crecimiento de la
economía española del 3,7%.
Una información
de Inmaculada G. De Molina publicada por el diario LA RAZON el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
El
PP avisa de que no existe paralelismo alguno con el «caso irlandés»
Madrid - El Partido Popular
recordó ayer que no hay ningún paralelismo entre la situación en el País Vasco
y el problema de ETA y el caso irlandés. El portavoz parlamentario, Eduardo
Zaplana, fue tajante: «Irlanda tiene un conflicto entre dos comunidades y aquí
ya saben que siempre han matado los mismos: aquí los asesinos son los asesinos
y los demás somos víctimas, los demócratas somos las víctimas de los asesinos»,
sentenció.
Ante la visita del primer ministro
británico, Tony Blair, el principal partido de la oposición también recordó su
rechazo a cualquier iniciativa que dé pábulo al objetivo de los terroristas de
«internacionalizar el conflicto».
Por otra parte, en alusión a la
información adelantada ayer por LA
RAZÓN, en relación a que ETA ha recuperado el tono amenazante
en sus chantajes a los empresarios vascos, el Partido Popular no ha sido
informado al respecto por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba,
durante la ronda de contactos informales que celebró la pasada semana para
pasar página sobre su compromiso de que en septiembre daría cuenta a los grupos
parlamentarios de la marcha de la tregua.
Eduardo Zaplana señaló que los
hechos -«la “kale borroka” está presente como no lo estaba desde
hace mucho tiempo en las calles y pueblos del País Vasco, se han vuelto a
quemar autobuses, siguen existiendo extorsiones»- no llevan a tener «ni el
optimismo ni la esperanza» que se pregona desde el Gobierno de Zapatero.
Cruce de
acusaciones
El portavoz «popular» también
arremetió contra el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, quien,
rompiendo una norma tácita de la democracia, achacó este lunes a Ángel Acebes
la responsabilidad por los atentados del 11-M. El diputado «popular» calificó
las declaraciones de Blanco de «repugnantes», fruto de su «enanismo político y
moral».
«Quien debe pedir perdón es el
partido que acusa al Gobierno de ser cómplice de la banda terrorista ETA y de
estar detrás de los atentados de Madrid del 11-M», contestó Blanco. El «número
dos» del Partido Socialista no se amilanó ni rectificó ante las múltiples
críticas a su afirmación de que no iba a recibir lecciones del ministro del
Interior que sufrió «el mayor número de víctimas del terrorismo en nuestro
país», en referencia a Ángel Acebes.
Una información
de C. M y R. N. publicada por el diario LA RAZON el miércoles 4 de octubre de 2006. Por su
interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Blair
anima a Zapatero a seguir con el proceso y desoír a quienes lo critican
MADRID. José Luis Rodríguez
Zapatero consiguió lo que esperaba de Tony Blair -el apoyo al «proceso de paz»
emprendido en España- y aún más: una cierta descalificación de la oposición que
ofrece el Partido Popular a la forma en que el presidente del Gobierno está
llevando el diálogo con ETA y su entorno. El primer ministro británico puso
como ejemplo el proceso seguido en Irlanda del Norte, señalando que aunque el
camino es largo y difícil, si se cree en lo que se hace se debe seguir
adelante, a pesar de las voces que auguran un fracaso.
El jefe del Ejecutivo llevó a su
colega británico al Palacio de la
Quinta del Pardo, donde conversó con él durante un par de
horas, compareció ante los periodistas y después le ofreció una cena. Moncloa
ha cuidado especialmente esta visita a Madrid de Blair, que sólo se ha
producido después de que Zapatero acudiera a Londres en tres ocasiones y cuando
ya el dirigente laborista se dispone a abandonar Downing Street.
El proceso en
Irlanda del Norte
El gran objetivo de Zapatero era
lograr el respaldo de Blair y que éste le ayudara a convencer a los españoles
de que un proceso como el emprendido en el País Vasco, al igual que ha sucedido
en Irlanda del Norte será largo y difícil. El presidente del Gobierno comenzó
agradeciendo ante los periodistas la información recibida del primer ministro
británico y asegurando que su experiencia le ha resultado muy útil. Blair, a su
vez, sin que nadie le preguntara, dijo que aplaude la iniciativa tomada por
Zapatero y aludió al proceso de paz emprendido en Irlanda del Norte.
En concreto, Blair dijo que hoy se
publicará el informe de la Comisión
Independiente de observadores sobre la entrega de las armas
por parte del IRA, y mostró su confianza en que será positivo. «Eso significa
-dijo- que puede haber un futuro compartido. Habrán pasado nueve años y quedará
claro que nada puede funcionar si no hay una determinación paciente de tener
éxito. Se registrarán muchos altibajos, pero se debe continuar».
Más adelante, el jefe del Gobierno
británico insistió en que resolver conflictos tan antiguos «es un trabajo duro»
en el que «habrá obstáculos» y, aunque se ocupó de señalar que no tiene
intención de inmiscuirse en la política interna española, citó como elementos
positivos el que no haya habido asesinatos de ETA desde hace más de tres años y
de que el alto el fuego de la banda terrorista se mantenga seis meses después
de su declaración.
«Mi experiencia -subrayó- es que a
veces parece que hay un bloqueo o que hay desviaciones del camino que uno desea
que se siga, pero eso forma parte del proceso. Hay que mantener las posiciones,
hay que aplicarse con una determinación paciente, incluso sabiendo que a veces
se avanza deprisa y otras no tanto, y, hay que aplicar imaginación y
creatividad para buscar una salida».
Críticas
Blair advirtió, refiriéndose al
proceso en Irlanda del Norte, de que «durante todo el camino había gente que
nos estaba diciendo que no iba a funcionar o que todo se venía abajo y que
éramos unos ingenuos; pero si uno cree en lo que hace -repitió- sigue
adelante».
Zapatero, por su parte, cuando se
le dijo que hay quien considera que el llamado «proceso de paz» está bloqueado,
respondió que esa era una afirmación sobre la que no iba a hacer ninguna
reflexión. Simplemente, se ocupó en reiterar que «hay elementos positivos», en
referencia a los mismos que Blair había citado, y en asegurar que «el proceso
continúa, porque el objetivo -dijo- es tan importante para Euskadi y para
España que merece la pena».
Una información
de Luis Ayllón publicada por el diario ABC el
miércoles 4 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos
íntegramente su contenido.
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Blair traslada a Zapatero su convicción de que el
proceso de paz "merece la pena"
El primer
ministro británico ve "importantes señales" en los tres años de ETA
sin matar
Madrid - El primer ministro
británico, Tony Blair, apoyó ayer el fin dialogado de la violencia de ETA
promovido por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y
recomendó "determinación muy paciente" para que el proceso culmine
con éxito. "Siempre merece la pena intentarlo. A veces es muy difícil,
pero lo correcto es hacerlo", dijo Blair, que ve "importantes
señales" positivas en que ETA lleve más de tres años sin matar y haya
declarado un alto el fuego permanente. Zapatero dijo, a su vez, que "el
proceso continúa", aunque "tendrá altibajos".
El primer ministro británico,
Tony Blair, y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero dedicaron una buena
parte del encuentro mantenido ayer en el Palacio de la Quinta, de Madrid, a
analizar el proceso de paz de Euskadi a la luz de la experiencia irlandesa.
Zapatero agradeció la "experiencia muy útil" y el apoyo de Blair a
lo que calificó un "proceso difícil y complejo".
Este ha sido el primer y,
presumiblemente el último viaje, que el primer ministro laborista ha
realizado a España en el mandato de Rodríguez Zapatero. Ambos dirigentes
mostraron una notable complicidad, que destacó especialmente en su
experiencia compartida sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte y su
aplicación en el recién iniciado proceso vasco.
Blair destacó, del proceso de
paz de Euskadi, como "señales importantes" la ausencia de muertos
durante tres años y el alto el fuego de seis meses. Restó importancia a las
situaciones de bloqueo, como la sufrida por el proceso vasco durante el
verano, porque "forman parte natural de conflictos que duran mucho
tiempo".
Concedió mucha importancia a la
"determinación paciente" de los dirigentes políticos para resolver
el conflicto. "Si la voluntad de resolverlo se mantiene y se aplica una
determinación paciente, entendiendo que a veces se avanza deprisa y otras no
tanto, e incluso parece que el proceso se apaga, muchas cosas acabarán
cuajando".
También recomendó a los
protagonistas del proceso de paz aplicar la "creatividad y la
imaginación" para buscar una salida. Sobre su experiencia en Irlanda del
Norte destacó como claves del éxito del proceso que "los dirigentes
políticos estaban dispuestos a arriesgarse, de que había una sensación de
cansancio entre los ciudadanos y existía el sentimiento de que este tipo de
conflicto era ajeno al siglo XXI".
Zapatero hizo suyas estas
recomendaciones de Blair como también otra más cuando el primer ministro
británico recordó que el proceso irlandés también tuvo sectores escépticos.
"Había gente que nos estaba diciendo que no iba a funcionar, que todo se
venía abajo y que éramos unos ingenuos. Pero si uno cree en lo que hace,
sigue adelante. Por todo ello, pese a las dificultades y a los altibajos,
siempre merece la pena intentarlo", dijo Blair, dirigiéndose a Zapatero,
aunque evitó referirse directamente al PP.
Zapatero admitió que había
pedido consejo a Blair sobre la marcha del proceso vasco de paz y que,
también, había recibido mucha información, en la conversación de ayer y en
otras precedentes, del proceso de paz irlandés.
Pero el presidente español fue
menos explícito que el británico. Agradeció el apoyo de Blair y garantizó que
"el proceso de paz continúa", pese a la situación de bloqueo por la
que ha atravesado. Igual que Blair, admitió que el proceso "será largo y
tendrá altibajos" e insistió, como él, que "hay datos
positivos" como la ausencia de víctimas mortales durante más de tres
años y el alto el fuego permanente de ETA que dura seis meses. "Desde la
perspectiva de lo que fue el proceso irlandés, sin duda son datos positivos y
el proceso continúa porque el objetivo es muy importante para Euskadi y el
conjunto de España y, como ha dicho Tony Blair, merece la pena".
Una
información de L. R. Aizpeolea publicada por el diario EL PAIS el miércoles 4 de octubre de
2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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Si se fijan la
versión del Gobierno Británico poco o nada tiene que ver con lo que nos ha
contado nuestro gobierno y sus terminales mediáticas. En ningún momento se hace
alusión a ningún apoyo al mal llamado “proceso de paz” y es que tal
apoyo no se ha producido. Ha habido frases más o menos positivas más propias de
la educación diplomática que de un sólido contenido político. Blair hablaba de
su ‘proceso de paz’ y reconocía no sentirse preparado para opinar
sobre la cuestión vasca. Es conveniente saber leer el lenguaje diplomático como
una jerga particular donde las palabras no siempre significan lo que parecen a
simple vista. Por cierto los despachos de Reuters tampoco hablaban de ningún
apoyo al ‘proceso’ del País Vasco ¿Por qué será?
Visita
del Primer Ministro Británico, Tony Blair, a España
El Primer Ministro británico, Tony
Blair, viajó a España el 3 y el 4 de octubre, para reunirse con el Presidente
José Luis Rodríguez Zapatero en Madrid. Durante la reunión, que tuvo lugar en
el Palacio de la Quinta
del Pardo, ambos líderes tuvieron la oportunidad de intercambiar puntos de
vista en torno a importantes cuestiones internacionales como Líbano, el acceso
de Turquía a la Unión
Europea y el proceso de paz en Oriente Medio. Por otra parte,
el Presidente español aprovechó esta reunión para intercambiar puntos de vista
con el Primer Ministro británico en relación con el proceso de paz del País
Vasco.
Blair y Zapatero presidieron
además una mesa redonda con empresarios españoles y británicos en la que
concluyeron la necesidad de aprender de la experiencia de Estados Unidos donde,
en comparación con la
Unión Europea, se registra una tasa más alta de productividad
y un elevado nivel de innovación gracias a un mercado laboral más flexible.
Para conseguir estos objetivos, el Primer Ministro británico resaltó la
importancia de promover la colaboración entre la universidad y la empresa para
aumentar la innovación y el desarrollo. Como el Presidente José Luis Rodríguez
Zapatero afirmó, la reforma de la Universidad jugará un papel primordial en este
proceso. Ambos líderes creen firmemente en el importante papel que las empresas
pueden jugar en la elaboración de políticas encaminadas a conseguir una reforma
económica de la Unión
Europea que tiene como objetivo la creación sostenida de
empleo.
Nota de Prensa
emitida por la Embajada de Reino Unido en España el miércoles 4 de
octubre de 2006
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Rodríguez Zapatero agradece a Blair su apoyo al
proceso de paz
El Presidente
español y el Primer Ministro británico coincidieron en que todo proceso de
paz atraviesa "altibajos", pero que "merece la pena
intentarlo". Además de la lucha contra el terrorismo, en su reunión,
ambos líderes abordaron las relaciones económicas y comerciales entre sus
respectivos países, la agenda europea, la situación de Líbano, de Sudán, la
crisis nuclear de Irán y el problema de la inmigración. En el ámbito de la
cooperación entre ambos países, Rodríguez Zapatero anunció un acuerdo en
materia de investigación en el área de biotecnología y de energías
renovables.
En su comparecencia conjunta,
tras la reunión que mantuvieron en el Palacio de la Quinta de El Pardo,
Rodríguez Zapatero expresó su agradecimiento a Tony Blair por "el apoyo
de su Gobierno hacia nuestro Gobierno en un proceso difícil y complicado como
es un proceso de paz ante un grupo terrorista". Insistió en que el
proceso "va a continuar", en que "será largo, duro y difícil,
tendrá altibajos, pero el objetivo es tan importante para Euskadi y para el
conjunto de España que va a seguir adelante", y añadió que, como había
dicho Tony Blair, "merece la pena".
El Primer Ministro británico
explicó que durante el camino recorrido para alcanzar la paz en Irlanda del
norte les dijeron que todo se vendría abajo, que no iba a funcionar y que
éramos unos ingenuos, pero enfatizó que "si uno se cree lo que hace, al
final sale adelante" y recomendó al Presiente actuar con
"determinación" y "paciencia".
Acuerdo de
cooperación en investigación
Las importantes relaciones
económicas y comerciales entre ambos países fueron objeto de atención en la
reunión mantenida por Rodríguez Zapatero y Blair. El líder británico alabó el
crecimiento económico de España y la importancia que actualmente tiene el comercio
bilateral. El mandatario español comentó que Reino Unido es el tercer máximo
inversor en nuestro país, tras Francia y EE.UU., y que Gran Bretaña es el
segundo destino de la inversión exterior española. También subrayó que el
turismo procedente de Gran Bretaña representa el 30 por ciento del turismo
español.
Rodríguez Zapatero anunció que
el gobierno británico y el español habían decidido incrementar su
colaboración en dos factores "claves para el progreso", la
innovación y la investigación. Para ello elaborarán un acuerdo en dos áreas
específicas, la biotecnología y las energías renovables.
El reto que supone la
inm¡gración fue otro de los asuntos presentes en la agenda, ambos líderes
coincidieron en la necesidad de que la Unión Europea
adopte una política conjunta y se implique a fondo en afrontar los problemas
que la inmigración clandestina supone para todos. También incidieron en que
es preciso apoyar el desarrollo del continente africano.
Blair felicitó al Presidente
español por su liderazgo en Europa en materia de inmigración y éste le
agradeció el apoyo a sus iniciativas. Rodríguez Zapatero consideró una buena
noticia el anuncio de que Frontex vaya a duplicar los medios y triplicar el
personal del que dispone para gestionar el control de las fronteras.
En cuanto a Gibraltar, el
Presidente español dijo que "el diálogo es el mejor camino para obtener
frutos positivos" y, aunque ninguno renuncie a sus posiciones de fondo,
tanto el mandatario británico como el español consideraron que el reciente
acuerdo de Córdoba es muy beneficioso, fundamentalmente para los ciudadanos.
Nota de Prensa
emitida por la oficina de prensa de la Presidencia del Gobierno de España el martes 3 de
octubre de 2006
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Comparecencia de prensa del Presidente del Gobierno y del Primer Ministro británico
Madrid, martes 3 de octubre de 2006
Sr. Rodríguez Zapatero.- Buenas tardes a todos. Gracias por acudir a esta comparecencia de prensa.
Quiero, ante todo, expresar mi satisfacción y mi agradecimiento por la visita de Tony Blair. Es una nueva ocasión en la que nos hemos reunido y vamos a continuar, y sirve para certificar las buenas relaciones entre España y Gran Bretaña, y entre nuestros Gobiernos. Tenemos un ejemplo reciente: un acuerdo sobre Gibraltar después de hace más de veinte años sin acuerdos sobre Gibraltar, un acuerdo positivo para todos, especialmente para los ciudadanos y para la zona, que ha permitido tener una nueva perspectiva, una nueva situación. El diálogo, una vez más, es el mejor camino para obtener frutos positivos.
Somos dos grandes países europeos, dos de los países más prósperos y con mayor crecimiento del mundo desarrollado. Somos dos países empeñados en que Europa represente crecimiento, innovación, competitividad y seguridad, y dos países comprometidos en los principales asuntos de la agenda internacional y de la Unión Europea: inmigración, Oriente Medio, situación en el Líbano, Irán, situación de Sudán, lucha contra el terrorismo, cooperación y ayuda al desarrollo. Éstos son los temas que están en nuestro diálogo de esta tarde y de mañana, en donde hay muchas coincidencias.
También hemos estado analizando la situación del proceso de paz en Euskadi y recibiendo mucha información de lo que ha sido el proceso de paz en Irlanda del Norte. Quiero destacar hoy que siempre en todas las conversaciones que he tenido con Tony Blair su experiencia me ha resultado muy útil; la conversación de hoy, también, y quiero agradecerle públicamente el apoyo que siento de su Gobierno hacia nuestro Gobierno en lo que representa siempre un proceso difícil, complicado, como es un proceso de paz ante un grupo terrorista.
Somos dos países europeos, dos grandes países europeos; pero quiero destacar que, a veces, pasa desapercibido que tenemos una gran relación económica. El pasado año, 2005, España exportó al Reino Unido por valor de trece mil millones de euros e importamos a nuestros amigos británicos por valor de trece mil millones de euros. Estas cifras están creciendo en 2006, afortunadamente.
El turismo es un capítulo especial, singular, y quiero recordar el dato: en 2005 hubo más de cincuenta y cinco millones de turistas en España, de los cuales dieciséis millones fueron británicos. El 30 por 100 de nuestro turismo viene de Gran Bretaña. Dice mucho del buen criterio de los ciudadanos de tu país, Tony.
Además, la inversión directa del Reino Unido en España es de veintiún mil millones de euros, es el tercer máximo inversor en nuestro país después de Francia y Estados Unidos, y la inversión española en el Reino Unido es de catorce millones de euros. Es el segundo destino de la inversión española en el exterior, el segundo país donde más inversión exterior tenemos es Gran Bretaña.
Estos datos son significativos y explican que en nuestras relaciones los temas económicos, el progreso económico, el crecimiento y la innovación sean prioritarios. Por ello, hemos convenido en incrementar nuestra colaboración en el ámbito del factor clave del progreso que son la innovación y la investigación. Vamos a encargar la elaboración de un acuerdo en materia de investigación entre los dos Gobiernos en dos áreas específicas: biotecnología y energías renovables. Gran Bretaña tiene un crecimiento espectacular en estas dos áreas y queremos compartir investigadores, queremos compartir financiación, queremos compartir experiencias empresariales y vamos a poner a nuestros equipos a elaborar un proyecto de acuerdo en estas dos áreas singulares.
Por último, hemos abordado también el problema de la inmigración que, junto a los aspectos de competitividad, innovación y Objetivos de Lisboa, estarán presentes en la Cumbre informal de Lahti en Finlandia.
Quiero también agradecer el apoyo que siempre he sentido de Tony Blair sobre la política de inmigración. Fue muy específico, porque en la Cumbre informal de Hampton Court pudimos empezar a dar un paso adelante en lo que ha de ser una política cada vez mucho más activa y comprometida de la Unión Europea en materia de inmigración legal e ilegal y en materia de cooperación. Lo haremos en la próxima Cumbre informal y, si tenemos que hablar de inmigración ilegal, sin duda alguna es hablar de África.
África ha sido y es uno de los objetivos fundamentales de la política de Tony Blair e impulsó en el ámbito del G-8 iniciativas de gran trascendencia en relación con la deuda y la cooperación. España ha hecho un Plan África y estamos comprometidos para que la Unión Europea asuma cada vez con más decisión, con más recursos, expectativas de desarrollo para el continente de la desesperanza.
En definitiva, Europa como motor de crecimiento y de innovación. Pueden decirlo dos países que ofrecen datos económicos muy notables. Permítame que, precisamente hoy que hemos conocido el dato del paro, subraye que es un dato sobresaliente. Es un dato que nos permite pensar que la economía española está creciendo por encima del 3,7 por 100; que está rebajándose el paro como nunca desde la transición democrática; que tenemos una oportunidad de crear empleo estable y que estamos comprometidos a que nuestro país sea, como lo es Gran Bretaña, un país de innovación y de competitividad en un mundo globalizado.
Quiero, por tanto, expresar mi gratitud, y de manera muy singular, a Tony Blair por un punto concreto, que saben que era un objetivo trabajado y difícil del Gobierno de España en la negociación de las Perspectivas Financieras. Nuestro objetivo era que Europa se comprometiera con el desarrollo tecnológico de España y teniendo Tony Blair, teniendo Gran Bretaña, la Presidencia de la Unión Europea, llegamos a un acuerdo en Perspectivas Financieras y España obtuvo un fondo tecnológico de dos mil millones para nuestras empresas, que nos va a ayudar enormemente en ese objetivo de la innovación y de la competitividad. Puedo resaltar que no se nos olvidará nunca que ese fondo lo conseguimos con Presidencia británica y siendo Primer Ministro, Tony Blair. Lo quiero reconocer y agradecer hoy aquí, en mi país, porque fue un trabajo difícil.
Eso es todo lo que quería aportar desde mi punto de vista y, ya que estamos aquí, en España, creo que es lógico y de recibo que desee a Tony Blair lo mejor en su futuro, tanto en la vida pública, como en la vida privada.
Sr. Blair.- Lo primero que quiero decir es que estoy encantado de estar de nuevo en España y de tener una reunión tan buena y constructiva con el Presidente Rodríguez Zapatero, que continuaremos durante la cena y también mañana.
Creo que está absolutamente en lo cierto en que la relación entre el Reino Unido y España es hoy una muy fuerte relación. Me gustaría agradecerle todo el buen trabajo que se ha hecho con respecto a Gibraltar, que es importante; pero también creo que tiene toda la razón en resaltar el potencial para la cooperación entre nuestros dos países en la economía actualmente. Lo cierto es que España es una historia de éxito considerable en lo económico. Quiero decir que sus resultados en cuanto a empleo en los últimos años han sido notables, la tasa de crecimiento es muy, muy, fuerte y el comercio entre nuestros dos países ahora abarca un amplio espectro de negocios en la industria.
Por supuesto, la relación turística es una parte principal de la relación; pero mientras que tal vez incluso hace diez años nos hubiéramos centrado en el turismo como relación económica, creo que hoy está muy claro que esta relación está mucho más integrada a nivel industrial y empresarial, como he dicho, a través del espectro de actividades.
Es la razón por la que me complace mucho estar de acuerdo en que trabajemos juntos en investigación y que intentemos unirnos y garantizar que tengamos una cooperación conjunta, ya que creo que el futuro de nuestras dos economías y de la economía europea está en el alto valor del sector y en garantizar que aprovechamos el enorme potencial que hay en la biociencia y en la biotecnología, pero también en las tecnologías cada vez más asociadas al crecimiento económico sostenible y al medio ambiente. Nosotros justamente nos hemos fijado un objetivo en el Reino Unido que pensamos que duplicará y volverá a duplicar nuestra contribución a la renovación de las fuentes de energía. Tendremos que hacer las inversiones en investigación que hagan eso posible.
Creo, en relación con la biociencia y la biotecnología, que el potencial para creación de empleo y de crecimiento en economías como las nuestras es enorme. Hemos visto cómo se multiplicaba varias veces el número de empleos en estas áreas en los últimos años y ahora queremos trasladar esto a un nuevo nivel. Tenemos que ser conscientes del hecho de que países como China e India ya no compiten en productos de bajo valor añadido, sino que ahora compiten en los sectores más importantes, y China está creando buenas universidades que están vinculadas al mundo de los negocios y al mundo de la ciencia. Nos vamos a enfrentar a una dura competencia en los años venideros y la colaboración entre economías como las nuestras creo que será una parte vital para sobrevivir en ese mundo. Por eso, es una parte importante de nuestro trabajo en común.
En cuanto a la emigración y la inmigración ilegal a Europa, me gustaría agradecer al Presidente Rodríguez Zapatero su liderazgo en esta cuestión en Europa, que ha sido importante. Estoy totalmente de acuerdo con él en que Europa tiene que adoptar una posición más fuerte en la protección de sus fronteras y también en nuestras relaciones con los países de los que proviene la emigración. Creo apasionadamente en África como una causa moral, pero también creo que redunda en nuestro propio interés intentar garantizar que esos países, que de lo contrario se convierten en una fuente de emigración incontrolada, reciban ayuda para resolver sus propios problemas y cuestiones para que se reduzca la presión que están creando en el resto del mundo. Creo que podemos de nuevo trabajar estrechamente en este tema en el futuro.
Finalmente, en relación con el País Vasco, quisiera una vez más aplaudir su iniciativa en adoptar este camino. Mañana tendremos un informe publicado por nuestra comisión de supervisión independiente que controla las obligaciones que tienen todos para terminar con la violencia. Espero que el informe sea positivo. Si es así, indicará que el conflicto está realmente superado y que podemos empezar a construir un futuro seguro. Pero lo que he aprendido es que este informe será muy, muy, importante, para los próximos nueve años del proceso.
Nada de esto puede funcionar si uno no tiene una determinación paciente de tener éxito. Habrá muchos altibajos y muchas dificultades, y es importante que lo diga, a lo largo del camino; pero siempre merece la pena intentarlo y merece la pena perseverar. A veces es muy difícil hacerlo pero, en mi opinión, lo correcto es hacerlo. Por lo tanto, le deseo todo el éxito en esto.
Una vez más, muchísimas gracias por esta maravillosa acogida.
P.- Por su experiencia, señor Primer Ministro, en Irlanda del Norte, ha sido de gran ayuda para el Presidente Rodríguez Zapatero, como él mismo ha dicho. ¿Qué esperanza tiene en que se restaure un poder compartido en Irlanda del Norte? Usted sabrá, por supuesto, qué hay en el informe de mañana de la comisión de supervisión; por lo tanto, ¿cuál es su valoración mientras nos acercamos al plazo de noviembre?
Sr. Blair.- Espero que, si el informe es positivo, la gente entenderá que es la demostración más clara posible de que el conflicto está realmente superado y de que juntos podemos construir un futuro compartido. Ahora bien, en última instancia son las partes implicadas las que deben llegar a un acuerdo. Nuestra tarea es intentar y facilitar esto; pero, cuando miramos a los últimos años en Irlanda del Norte, vemos que ha habido un enorme progreso y en especial, en estos últimos meses, creo que hay mucha más esperanza y optimismo allí.
Como saben, hemos aprendido a través de una larga experiencia que eso no siempre se traduce en progreso político, pero creo que el verano ha sido un buen presagio para Irlanda del Norte. Como saben y como he dicho hace un momento, lo cierto es que resolver estas cuestiones que duran desde hace mucho tiempo es una tarea difícil, no se produce de la noche a la mañana y que habrá constantes obstáculos que aparecerán en el camino hacia el progreso; pero sólo hay que seguir adelante y espero que el informe de mañana confirme que hicimos bien en seguir adelante.
P.- Mi pregunta es para el Primer Ministro británico. Desde su experiencia en el proceso de pacificación de Irlanda del Norte, ¿qué recomendaciones le ha hecho o le puede hacer al Presidente del Gobierno español para el proceso en el País Vasco, que parece que atraviesa un momento de bloqueo? ¿Cómo solucionó usted en su momento momentos como éste que parece que se está produciendo?
Dada su amistad con el anterior Presidente del Gobierno español, con el señor Aznar, conservador, ¿va a aprovechar o ha aprovechado en algún momento para hablar con los líderes del Partido Popular para que de alguna manera colaboren institucionalmente, como ocurrió en el caso británico?
Si me permite el Presidente del Gobierno español, una cosa muy breve. ¿Comparte usted esta idea, que yo tengo y que tenemos más periodistas, de que efectivamente el proceso de paz está bloqueado? Si no es así, ¿se han iniciado los contactos o estamos sentados y estamos en el camino, como dijo ayer el Lehendakari?
Sr. Rodríguez Zapatero.- Lo ha afirmado en la pregunta. No me gustaría desmentir, por supuesto, lo que puede ser una reflexión. El proceso de paz se inició hace seis meses; existían elementos positivos, como vine diciendo, durante los meses anteriores y el proceso de paz continúa. Como he dicho muchas veces, será largo y tendrá altibajos, como ha recordado Tony Blair desde su experiencia; pero tenemos datos positivos: más de tres años sin víctimas mortales y seis meses de alto el fuego. Desde la perspectiva de lo que fue el proceso en Irlanda del Norte, de lo que ha sido, sin duda alguna son dados positivos.
El proceso continúa, pues. Será largo, duro y difícil, lo he dicho muchas veces; tendrá altibajos, pero el objetivo es tan importante para Euskadi y para el conjunto de España que va a continuar. Como ha dicho Tony Blair , merece la pena.
Sr. Blair.- En primer lugar, evidentemente, esto le corresponde a España y no es asunto mío entrar en esa política interna. Pero me gustaría decir sólo esto: hay una importante indicación de que desde hace más de tres años no ha habido muertes, han tenido ahora un alto el fuego creo que desde hace seis meses y mi experiencia de esto es que, a veces, parece que hay un bloqueo o te ves desviado del camino que deseas tomar. Todo esto es una parte natural del proceso.
Éstas son disputas de hace tiempo que no se resuelven de la noche a la mañana. La gente lo siente con pasión, han muerto personas, no es algo fácil de resolver; pero, por otra parte, si existe voluntad de resolverlo y la gente aplica el tipo adecuado de lo que yo llamaría determinación paciente en otras palabras, entender que hay momentos en que se avanza deprisa, que hay momentos en que se avanza menos deprisa y que hay momentos en que parece casi estacionario, realmente si siempre haces lo posible para hacer que avance, se consigue si la gente después aplica la imaginación y la creatividad adecuada al modo en que se le da a la gente una salida al final.
Desde luego, yo pienso que es así para Irlanda del Norte, aunque no estoy cualificado para hablar del País Vasco, creo que muchas cosas coincidieron: hubo un liderazgo dispuesto a asumir riesgos por la paz, hubo una sensación entre la gente de que estaban cansados del conflicto y hubo una cosa más, que era la sensación de que en el mundo moderno este tipo de conflicto en el que personas totalmente inocentes pierden la vida es algo totalmente ajeno al siglo XXI.
Así pues, todas estas cosas coincidieron y pienso que en nuestro caso ha funcionado; pero creo que el Presidente está en lo cierto. A lo largo de todo el camino ha habido gente diciéndonos que no iba a funcionar, o que se estaba desmoronando, o que éramos ingenuos. Así son las cosas. Si crees en ello, sigues adelante.
P.- En la cuestión de inmigración, España ha criticado en los últimos meses que sus socios europeos no ayudaban lo suficiente en este problema. ¿Está satisfecho con que Gran Bretaña y Europa están haciendo hecho lo suficiente?
Para el Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, ¿en qué le gustaría que países como Inglaterra ayudaran?
Sr. Blair.- Hablando francamente, creo que en el caso de Gran Bretaña estamos dispuestos a hacer todo lo posible y creo que eso significa, concretamente, reforzar las fronteras de Europa, poner más esfuerzo en ello, y también significa trabajar muy duro en las fuentes de esta emigración, en África. Éste es un ejemplo clásico. Cada uno de los países de Europa se enfrenta hoy al problema de la inmigración. Si se hiciera una encuesta de opinión en cualquier país europeo preguntando qué importancia le dan hoy a la emigración, en cualquier país europeo estaría arriba del todo. Eso es porque se están produciendo grandes oleadas de emigración, los países de Europa del Este están entrando en la Unión Europea y el mundo está cambiando muy deprisa.
Ahora bien, al final pienso que la emigración produce un auténtico beneficio económico si está debidamente controlada y gestionada, y nuestro país es prueba de ello. Creo que en muchos sentidos España también lo es. Por otro lado, causa dificultad, especialmente si la gente piensa que está llegando de forma incontrolada e ingobernada.
Éste es el ejemplo clásico de una cuestión sobre la que Europa debería trabajar unida, porque a los países en solitario les resulta difícil. Si trabaja unida, Europa puede marcar una diferencia y por eso creo que necesitamos hacer más. Ciertamente, en lo que a nosotros respecta, estamos dispuestos a una cooperación transeuropea en toda Europa para conseguir que se haga.
Sr. Rodríguez Zapatero.- He referido hace un momento que he tenido siempre el apoyo del Gobierno de Tony Blair en materia de inmigración, de manera singular en que Europa abordara este problema con voluntad de liderazgo y de compromiso a fondo. Fue muy importante el debate que hubo en la Cumbre de Hampton Court , en la Cumbre informal.
A partir de aquí, Europa, la Unión Europea, tiene que ir más rápido en asumir compromisos en materia de inmigración. No es infrecuente que la Unión Europea tarde o se lleve su tiempo. En definitiva, es una institución integrada por veinticinco países, con una Comisión, el Consejo…, con una arquitectura institucional complicada; pero es la Unión Europea.
Hoy ha habido una buena noticia de FRONTEX, que ha anunciado que va a duplicar los medios y que va triplicar el personal del que va a disponer para gestionar el control de las fronteras. Todos los Gobiernos europeos queremos y tenemos la obligación de impulsar que la Unión Europea vaya más rápido, con más compromiso, con más recursos en materia de inmigración. Esto es lo que vamos a hablar en la próxima Cumbre de Finlandia y yo creo que existe determinación política, que es lo más importante.
P.- Yo quería referirme al tema de Gibraltar. Se han felicitado ustedes por un acuerdo que ha sido calificado por todo el mundo como histórico; pero me gustaría saber si a partir de ahora están ustedes dispuestos, a medio plazo, a volver a plantear sobre la mesa la discusión sobre soberanía.
Al Primer Ministro británico me gustaría preguntarle si ha pedido usted al señor Rodríguez Zapatero que haga un esfuerzo y traslade parte del contingente español en Afganistán al sur para reforzar a las tropas británicas.
Sr. Rodríguez Zapatero.- En relación con lo primero, con Gibraltar, valoro muy positivamente el clima de diálogo que hay ahora porque, sin que nadie renuncie a las posiciones de fondo, estamos gestionando mejor Gibraltar, a los gibraltareños y a los ciudadanos españoles, que lógicamente tienen una relación muy directa. Esto me parece positivo: una mejor gestión de Gibraltar que seguramente permitirá seguir dialogando con mucha más tranquilidad, independientemente de que cada uno mantenga las posiciones de fondo que son conocidas.
En relación con lo segundo, también puedo acotar que no hemos abordado ninguna cuestión relativa a Afganistán y, por tanto, nada me ha pedido el Primer Ministro; más bien, le he pedido yo cosas y consejos sobre el proceso de paz, en este caso.
Sr. Blair.- Creo que lo que ha dicho el Presidente Rodríguez Zapatero sobre Gibraltar es absolutamente cierto. No tengo nada que añadir.
Creo que la gente en Afganistán sabe que España está haciendo una importante contribución en otra parte de Afganistán y tal vez debamos aprovechar esta oportunidad para agradecer a España, al pueblo español y al Ejército español esa contribución y los sacrificios que han hecho. Creo que merece la pena que de vez en cuando nos acordemos de que Afganistán es un esfuerzo de la OTAN y que estamos trabajando juntos, todos nosotros, para garantizar que ese país no vuelva a ser un campo de entrenamiento de terroristas. Y quisiera rendir homenaje al trabajo que los soldados españoles han hecho en Afganistán, que ha sido muy valioso.
Sr. Rodríguez Zapatero.- Muchas gracias.
Transcripción literal de la rueda de prensa conjunta de Tony Blair y José Luis Rodríguez Zapatero celebrada el martes 3 de octubre de 2006. |
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Cualquiera que vuelva a ver ahora la película en España se echará a llorar: «¡Ha sucedido! Así somos». En «Bienvenido Míster Chance», Peter Sellers daba magistral cuerpo al arquetipo del político moderno. Hipérbole tal vez; mas fidelísima. Un jardinero bobo y taciturno, sin más bagaje que el que las largas horas ante el televisor le ha ido acumulando, se ve envuelto por el peso de su propia impecable estulticia, que lo convierte en arquetipo ideal de la sociedad que lo rodea, en una espiral que lo eleva hasta la cima del poder político. Tal vez, vimos en su día como una fábula la novela «Desde el jardín» («Being there») del siempre misantrópico Jerzy Kosinski que llevó al cine Hal Ashby. Nos equivocábamos. «Being there» era puro realismo. Algo anticipador quizá; pero milimétrico al diseccionar la degradación intelectual y moral de lo político. Como caricatura o hipérbole lo leímos en los setenta. Y, aunque no sabíamos con certeza lo que nos aguardaba, algo en la prodigiosa interpretación de Sellers nos vino a decir la verdad básica de historia y personaje. Nuestra risa se volvió ácida; no la recuerdo, sin embargo, desesperada. Cualquiera que vuelva a verla ahora en España -y convendría, a efectos pedagógicos, pasarla en los colegios- se echará a llorar: «¡Ha sucedido! Así somos. ¿Cómo pudo llegar a pasarnos esto?» No hay, en el fondo, cosa que nos desasosiegue más que este saber que lo sabíamos; que estaba escrito; y que todo concurría, en nuestras opulentas sociedades para que el personaje autista y semiimbécil, al cual Sellers diera cuerpo y mirada irrevocables, fuera el único modelo viable de gobernante moderno. Pero Chance, al menos, no era malo. Nuestro presente lo es. Y la risa, hace ya mucho que nos congeló el alma.
Para quien, como yo, contempla a los políticos como curiosa regresión genética de los orangutanes, ante la cual Darwin se hubiera fascinado, debería, tal vez, esto ser motivo de intelectual regocijo: mis peores previsiones se quedaron, al fin, cortas. Y quizá, de no haber sido por los doscientos muertos del golpe que precedió a su ascenso, la entronización de José Luis Rodríguez Zapatero a la suprema condición de nuestro Chance nacional del siglo entrante me hubiera podido dar un montón de risa: así imita la jodida vida al arte más extremo. Y es verdad que es fantástico. Como espectáculo, digo. En mis ya largos años de entomólogo -u oncólogo, si se prefiere- de la cosa política, no había encontrado nunca nada así; ni siquiera parecido. El cero. Absoluto. De inteligencia, cultura, de retórica, estética, gramática... Y en ese cero, la absoluta eficacia: porque no hay otra eficacia del político contemporáneo que la que contabilizan los votos en las urnas. Es éste un mundo loco. Y fascinante para el analista. Si el analista pudiera instalarse en otro planeta. Lejos. Y reír, reír. Y nunca más ser afectado por nuestro ridículo infierno.
Publicado en el diario LA RAZON el miércoles 9 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido. |
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La última vez que entrevisté a Rodríguez Zapatero, ante las cámaras de la televisión valenciana, me dijo que no tenía ninguna duda de que a él y a mí nos unían muchas más cosas de las que nos separaban. En aquella época aún no era presidente del Gobierno. Faltaba un año para la cita electoral y, a pesar de la distancia ideológica que había entre nosotros, nos llevábamos objetivamente bien. Hablábamos con frecuencia. Y con buen tono. Yo creía que, veleidades doctrinales aparte, era una buena persona. «Creo que merece la pena ser bueno, que es una buena inversión ser bueno en la vida», me dijo más de una vez. Un día, en la Cope, le pregunté si se iría de vinos con Aznar. «No tendría ningún inconveniente -me respondió- con Aznar y con cualquier adversario político». Me gustó escucharlo. Después de un largo periodo de intensa crispación política, propiciada en parte por la altanería temperamental de un Aznar de última hora liberado de la obligación electoral de caerle simpático al personal, al fin entraban en escena dos primeros actores, Zapatero y Rajoy, capaces de discrepar sin lanzarse las ideas a la cabeza. Los dos tenían en común, aparentemente, una cierta habilidad para conducir la contienda por caminos más templados y menos arrojadizos. «Yo creo que este país necesita todavía un tiempo donde el listón del ataque, de la descalificación no rebase determinados límites», me dijo durante aquella última entrevista televisiva. Todo cuadraba con su temperamento. Doy fe de que, como jugador de mus, Zapatero nunca corre riesgos: los deja para el compañero. Nunca va de farol y siempre coge buenas cartas. También es sabido que una de sus aficiones es pescar durante la noche, lo que llaman «El Sereno», y que esa es una especialidad para la que hace falta el acopio de infinita paciencia. Nada me hacía sospechar que estuviera impostando su manera de ser. Además, los testimonios de algunos de los periodistas que mejor le conocían contribuían a dar por buena esa imagen de hombre de concordia que me había forjado de él. Julia Navarro, que fue quien me lo presentó hace ya más de 10 años, solía decir que era el único dirigente político que había conocido que no insultaba. Y Gonzalo López Alba, el primero de sus biógrafos, era de la opinión de que nunca perdía la compostura, de que nunca se alteraba. Yo, por la experiencia directa que había acumulado, no andaba lejos de darles la razón.
Por supuesto, hablamos mucho de su abuelo, el capitán Lozano, y del testamento que escribió sólo unas horas de que fuera fusilado por los franquistas: «Muero inocente y perdono. Pido a los míos que perdonen también. Mi único afán ha sido la paz de España y el mejoramiento social de los humildes». Me contó con todo lujo de detalles que los nacionales habían tenido detenido a su abuelo en el Hostal San Marcos, como a tantos otros como él, y que de allí lo sacaron para darle matarile, que era el remedo franquista del «paseo» de los rojos. «Como ese Hostal había sido lugar de cárcel para mucha gente, los veteranos del partido nunca querían que fuésemos allí. Yo y otros compañeros reivindicábamos que había que ir, que eso era un signo de reconciliación, un signo de normalidad democrática y que nunca más en España íbamos a ver un desgarro como aquel», me explicó. Luego añadió que una de las cosas que más le satisfacían de la vida política era contar con amigos que provenían «del otro lado» de aquella dramática guerra civil. Como a mí me gustaba ese discurso integrador, en el que siempre me he sentido especialmente cómodo, animé la conversación televisiva recordando que yo era hijo de un ministro de Franco, que mi abuelo también murió fusilado en la guerra, en esta ocasión a manos del bando republicano, y que el hecho de que pudiéramos estar charlando así de aquellos trágicos momentos de la historia española era la prueba palmaria de que las heridas guerra civilistas, al fin, habían comenzado a cicatrizar.
-«Sí», dijo él. «Hombre, la verdad es que la huella de la Guerra Civil es una huella honda porque fue una guerra muy dura, ¿no? Pero si hacemos un balance objetivo después de sólo 27 años de transición democrática, creo que podemos sentirnos orgullosos como país. Tú, Luis, has narrado un poco tu trayectoria. Yo tengo la mía. Pero no cabe ninguna duda que a ti y a mí nos unen muchas más cosas de las que nos pueden separar como ciudadanos españoles que quieren una España libre, europea y próspera. Y también hay algo que es tan importante o más que eso: los dos pertenecemos a una generación que está deseando dejar un legado a sus hijos en el que prácticamente ya no quede memoria de lo que fue la confrontación civil, sino que haya memoria sólo de la convivencia magnífica que hemos tenido durante estos 25 años. Y creo que ése es el espíritu que hay que mantener».
Tres años después de haber pronunciado aquellas palabras, Zapatero se ha cargado el espíritu conciliador y pactista de la transición -que se suponía que era la que queríamos legarle a nuestros hijos-, ha embestido legalmente contra sus amigos «del otro lado» poniendo en jaque todos y cada uno de los conceptos básicos que constituyen sus señas de identidad -familia, religión, educación, nación- y ha trocado el ánimo de acallar la memoria de la confrontación civil por el de abrir a golpes de azadón las tumbas de los muertos. No está mal para un hombre que presume de detestar la ansiedad. «La detesto -me dijo-, el político tiene que ser un buen intérprete del momento histórico de una sociedad, tiene que ser el que lidere los mejores ideales, las mejores aptitudes, pero los cambios los hace la sociedad, de esto no tengo ninguna duda, y por tanto, no me gusta la ansiedad». Ignoro si cuando me dijo eso y todo lo demás estaba mintiendo como un cosaco o si es que el impacto del poder en dos años de mandato le han trastornado hasta el punto de convertirlo en un ser humano irreconocible. Me da lo mismo. Lo único que me importa es recordarle que llegó al poder con un discurso político -que algunos ingenuos como yo contribuimos a difundir desde nuestras posiciones profesionales- diametralmente opuesto al que se ha sacado del BOE por arte de magia, sin un mandato electoral que lo legitime. Nada de eso estaba en su programa, así que los ciudadanos no hemos tenido la oportunidad de manifestarnos ni a favor ni en contra.
El resultado es que hoy son muchos los españoles que miran a Zapatero con indisimulado disgusto, aunque él se esfuerce en actuar como si no existieran o, en todo caso, como si su opinión no tuviera derecho a ser tenida en cuenta. Da igual. Bastantes de ellos están decididos a enfrentarse cabalmente a sus planes. Están en la calle, por primera vez en su vida, dispuestos a decir en voz alta que no hay en España mandato electoral para seguir así, sin convocar elecciones. Sólo falta que el líder del PP decida a partir de septiembre ir directamente a su encuentro y encabezar junto a los suyos, sin remilgos ni balbuceos, la gran manifestación que ellos le están demandando.
Luis Herrero es eurodiputado del PP.
Publicado en el diario EL MUNDO el lunes 7 de agosto de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido. |
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De todos los artículos publicados sobre la presidencia de ZP el más conocido y difundido ha sido el primero de una serie, a cual más demoledor, dedicados por el periódico más influyente del mundo. Zapatero es equiparado con Franco y acusado de fomentar el terrorismo. Hoy dos años después estas palabras cobran una especial incidencia. La tarjeta de presentación de ZP ante el mundo no pudo ser peor. No llevaba una semana en el cargo cuando The Wall Street Journal le dedicaba un editorial de una dureza desconocida con un líder occidental. En países con una democracia avanzada y consolidada supondría su caída o al menos una erosión notable. Para bien y para mal España es diferente.
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“Generalísimo Zapatero” (Editorial de THE WALL STREET JOURNAL)
Franco estaría orgulloso
En los últimos meses J. L. Rodríguez Zapatero prometió en repetidas ocasiones revertir el rumbo de la política exterior española. Resulta, no obstante, sorprendente que el nuevo presidente del Gobierno quiera retroceder todo el camino hasta la era de Franco.
Un día después de su jura ceremonial, Zapatero ordenó el domingo el regreso de los 1.430 soldados españoles de Irak. Dice que sus electores quieren las tropas en casa y pronto. Quizá es así. El trauma de los atentados con bombas en Madrid el 11 de marzo movilizó a los votantes socialistas, que antes de ello tenían pocas esperanzas de que su partido obtuviese el poder. Sin embargo, la repentina medida de Zapatero representa más un mantenimiento del aislacionismo y, sí, el antieuropeismo que caracterizaron las cuatro décadas en el poder de Francisco Franco.
Parece como si el viejo dicho del Generalísimo “Europa acaba en los Pirineos” se puede volver a oír en Varsovia, Roma, Londres, La Haya, Copenhague y otras capitales que han enviado tropas a Irak. El precipitado repliegue español deja a esos europeos, ante todo a los polacos, plantados. Las tropas españolas sirvieron honorablemente en el contingente de mantenimiento de la paz mandado por los polacos en el sur de Irak.
La ruptura española de filas llega justo dos semanas antes del previsto ingreso en la UE de Polonia y otros nueve nuevos miembros. Los diez, salvo los minúsculos Eslovaquia, Malta y Chipre, enviaron soldados a Irak. Incluso diplomáticos franceses y alemanes, que estaban bastante contentos con la partida del firme J. M. Aznar del palacio de la Moncloa, han quedado pasmados con el repentino giro de la política española por parte de su sucesor.
Otro tanto cabe también decir del compromiso español con otra institución occidental por la que Franco sentía gran desprecio: la OTAN. Las tropas españolas, según fuentes fiables, estuvieron moviéndose anárquicamente fuera de zonas de combates y con poca coordinación con los mandos aliados, poniendo así en peligro las vidas de otras tropas de la coalición y de iraquíes.
Por el momento, serán los iraquíes que en las zonas de Nayaf y Diwaniya agradecían la ayuda española en proporcionar seguridad para la reconstrucción quienes más sientan el impacto de la política de Zapatero. Los españoles deben entender mejor que la mayoría de los europeos las dificultades de la transición de una dictadura a una democracia. Tras la muerte de Franco en 1975, España recibió una enorme ayuda de la UE y de la OTAN; los iraquíes sólo piden una asistencia similar.
Los socialistas tampoco pueden afirmar con credibilidad que la lucha contra el terrorismo en el país no está vinculada con Irak. Los investigadores españoles hallaron nexos entre la célula madrileña de terroristas y Abu Musab Al Zarqawi, un jordano del que funcionarios estadounidenses creen que está dirigiendo la campaña terrorista en Irak. Es probable que Zarqawi tuviese parte en la muerte de 11 soldados españoles en Irak, así como en la de los 191 pasajeros de trenes de cercanías el 11 de marzo. Sin embargo, en lugar de combatir el terrorismo en sus fuentes en Irak, Zapatero ha optado por la retirada.
El nuevo Gobierno trata de describir la retirada como democracia en funcionamiento o un ilustrado compromiso con algún imaginario proceso en la ONU. En realidad, hacen todo para evitar la obvia conclusión de que el terrorismo funciona. Sin embargo, Al Qaeda no se lo creerá. Y el apaciguamiento no es a los ojos del apaciguador, sino del apaciguado.
Zapatero da la impresión de que él, como Franco, piensa que España se puede retirar a una concha para alejarse así de los problemas del mundo. Sus notas de antiamericanismo también recuerdan a los tiempos de Franco. Las políticas de dicha era no fueron provechosas para España. Cuando el extremismo amenaza por igual a todas las democracias abiertas, el que un país intente optar de algún modo por salir de la lucha es una ilusión especialmente peligrosa en el mundo actual.
En ocho años, Aznar labró un papel sin precedentes para España en una UE en ampliación, en la OTAN y en América Latina y del Norte. No siempre se sentían cómodos los españoles bajo los focos, pero la España de Aznar tenía influencia. Puede que Zapatero quiera explicar a sus votantes cómo reducir el protagonismo de España en los asuntos mundiales puede servir a sus intereses.
Si las consecuencias de su marcha atrás pudiesen ser confinadas en las fronteras españolas, el resto del mundo no tendría necesidad de preocuparse, pero la huida de Zapatero del peligro aumenta los riesgos para todos. Los terroristas que tomaron estos días rehenes japoneses e italianos creen claramente que bastará poco –como lo ha demostrado España- para que otros aliados corten y corran. Habiéndose manifestado tan eficaz en Madrid, seguramente se volverá a probar el terrorismo en tiempos de elecciones.
El nuevo líder español, cuyo abuelo fue fusilado por un pelotón de Franco, llega al cargo con poca experiencia. Quizá aprenderá con el tiempo, pero su primera decisión en política exterior retrotrae a España a una era que los aliados creían equivocadamente que estaba bien enterrada.
Editorial publicado en THE WALL STREET JOURNAL el martes 20 de abril de 2004. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido. |
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El primer domingo que el ‘Presidente Accidental’ habitaba el Palacio de la Moncloa, cuando todavía sus ministros no habían tomado posesión de los respectivos ministerios, ZP se dirigía a la Nación para informar sobre su decisión de abandonar Irak de modo inmediato, sin cumplir su palabra dada, ni los compromisos del Gobierno que fijaban el 30 de Junio como fecha comprometida de permanencia en el país árabe. El desconcierto fue tal que hubo que esperar más de media hora al carecer de enlace de señal con Televisión Española. Los peores augurios y el inicio del mayor de los desastres se cumplían milimétricamente. Pocos minutos después también comparecía ante la Opinión Pública ‘Pepiño’ Blanco en apoyo de la decisión de su jefe.
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Zapatero anuncia la retirada de las tropas españolas de Irak
Buenas tardes.
Esta mañana, una vez que el Ministro de Defensa ha jurado su cargo, le he dado la orden de que disponga lo necesario a fin de que las tropas españolas destinadas en Irak regresen a casa en el menor tiempo y con la mayor seguridad posibles.
En marzo de 2003, hace más de un año, formulé un compromiso público que he reiterado nuevamente el pasado mes de febrero. Dije entonces que, en caso de ser elegido Presidente del Gobierno por los ciudadanos, ordenaría el regreso de las tropas españolas en Irak si la ONU no se hacía cargo de la situación política y militar.
Con la información de que disponemos y que hemos recabado a lo largo de las últimas semanas, no es previsible que se vaya a adoptar una Resolución de la ONU que se ajuste al contenido al que quedó condicionada nuestra presencia en Irak.
Tanto las manifestaciones públicas de los principales actores implicados en este conflicto, como los contactos mantenidos por el Ministro de Defensa a petición mía en el curso del último mes, no aportan indicios que permitan prever una variación sustancial en la situación política y militar existente en Irak en los plazos previstos y en el sentido reclamado por el pueblo español.
Estas circunstancias me han llevado a adoptar la decisión de ordenar el regreso de nuestros soldados con la máxima seguridad y, por consiguiente, en el menor tiempo posible.
Esta decisión responde, antes que nada, a mi voluntad de hacer honor a la palabra dada hace más de un año a los españoles. El Gobierno, animado por las más hondas convicciones democráticas, no quiere, no puede y no va a actuar en contra ni de espaldas a la voluntad de los españoles. Ésta es su principal obligación y es también su principal compromiso.
La decisión responde también al propósito de contribuir a la lucha que libra la Comunidad Internacional contra el terrorismo desde el más estricto respeto a la legalidad internacional.
El Gobierno español seguirá apoyando firmemente la estabilidad, la democratización, la integridad territorial y la reconstrucción de Irak, y de acuerdo con este principio promoverá cuantas actuaciones de Naciones Unidas y de la Unión Europea ofrezcan un marco de cooperación internacional que contribuya eficazmente a que los iraquíes recuperen su soberanía y puedan organizar, libre y democráticamente, sus elecciones para construir su propio futuro en paz, independencia y seguridad.
El Gobierno mantendrá la condición de España como aliado fiel de sus socios. Cumpliremos los compromisos internacionales de nuestro país, muy especialmente los relacionados con nuestra participación en misiones internacionales de paz y seguridad.
Quiero expresamente mostrar mi reconocimiento a las Fuerzas Armadas españolas que día a día cumplen sus misiones en España y en los lugares más diversos del mundo, y que en Iraq han dado muestras constantes de su preparación, profesionalidad y disciplina, así como de su humanidad y entrega en ayuda a la población civil iraquí. Vaya, pues para ellos, y en nombre de todos los españoles, mi agradecimiento y afecto personal y el del Gobierno.
El Ministro de Defensa les dará cuenta en los próximos días del proceso de vuelta de las tropas.
Por mi parte, les anuncio que, de acuerdo con lo que he manifestado en el reciente discurso de investidura, hoy mismo he solicitado la convocatoria urgente del Pleno del Congreso de los Diputados para que el Gobierno informe a los Grupos Parlamentarios sobre las razones y el alcance de esta decisión que, por otra parte, hace unos minutos ha comunicado personalmente al líder de la oposición.
Muchas gracias.
Transcripción literal de la declaración institucional del Presidente del Gobierno en el Palacio de La Moncloa el domingo 18 de abril de 2004 |
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Declaración de José Blanco sobre la retirada de las tropas de Irak
El Presidente del Gobierno acaba de anunciar que ha ordenado al Ministro de Defensa que las tropas españolas destinadas en Irak regresen a España en el menor tiempo y con la mayor seguridad posibles. El PSOE quiere manifestar su apoyo total a una decisión que por una parte responde a un compromiso electoral de Jose Luis Rodriguez Zapatero y, por otra, trata de garantizar la máxima seguridad de nuestros soldados en Irak.
Con esta decisión el Presidente del Gobierno demuestra su intención, anunciada en el reciente debate de investidura, de actuar siempre teniendo presente la voluntad de los españoles y de respetar la legalidad internacional.
La decisión del Presidente del Gobierno se ha adoptado tras comprobar durante las últimas semanas que no es previsible que la ONU vaya a adoptar una Resolución para hacerse cargo de la situación política y militar en Irak, condición que el PSOE estableció hace meses como imprescindible para mantener nuestras tropas en Irak.
Deseamos firmemente que Irak alcance cuanto antes un marco estable y democrático que permita su reconstrucción. Trabajaremos en los distintos organismos internacionales para lograrlo.
Por otra parte, el PSOE quiere manifestar, una vez más, su firme compromiso de luchar contra el terrorismo internacional mediante la cooperación con toda la comunidad de naciones, promoviendo, para ello, cuantas acciones se consideren oportunas tanto en la Organización de Naciones Unidas como en el seno de la Unión Europea.
Finalmente el PSOE quiere manifestar su agradecimiento y apoyo a nuestras Fuerzas Armadas, que han demostrado en Irak, una vez más, su alto nivel de preparación y su voluntad inequívoca de contribuir a la paz. Al hacerlo estamos convencidos de interpretar fielmente los sentimientos de la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos.
Del mismo modo el PSOE apoya la decisión del Presidente del Gobierno de solicitar la convocatoria de forma urgente del Pleno del Congreso de los Diputados para informar a los representantes de todos los españoles de las razones y del alcance de esta decisión. Es una demostración más de la voluntad manifestada reiteradamente por los socialistas de recuperar para el Parlamento un papel central en la vida política de nuestro país.
Transcripción literal de las palabras pronunciadas por el Secretario de Organización del PSOE en la Sede de Ferraz el domingo 18 de abril de 2004 |
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