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Abril del 2006
El domingo y lunes se publicaba la entrevista que le había realizado Pedro J a ZP. La hemos reproducido aquí. Al día siguiente el ‘Presidente Accidental’ comparecía en la SER ante Carlos (o Carles, nunca se sabe) Francino en un interrogatorio mucho más asequible para el entrevistado. No sólo he leído la entrevista, también la he escuchado, lo que ha supuesto un considerable esfuerzo. No he hallado nada destacable, con la excepción de la confirmación (supuesta) de la actividad criminal de la banda asesina ETA o la ‘puerta abierta’ que deja sobre la ‘cuestión navarra’ en el mal denominado ‘proceso de paz’. Por supuesto, ZP también aprovecha la ocasión para ‘meter el dedo en el ojo’ al Presidente Bush al valorar como más importantes sus tres reuniones con Kofi (léase Cacofi) Annan que el hipotético encuentro con el mandatario de la primera y única potencia mundial. Lamentable, pero de ninguna manera novedoso.
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El Presidente del Gobierno entrevistado en "Hoy por hoy", de la Cadena SER
Carlos Francino.- José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, bienvenido.
Rodríguez Zapatero.- Muy buenos días.
C. Francino.- Dos años y un día desde su toma de posesión. Una cosa, simplemente para confirmarlo, y dentro de dos años, 2008, candidato de nuevo, ¿no?
Rodríguez Zapatero.- Eso corresponde al partido y será ese momento de hablar del futuro.
C. Francino.- Es que no se lo he oído nunca decir y era por confirmarlo.
Rodríguez Zapatero.- Hay que ser respetuoso con los momentos, con las formas democráticas, y 2008 será el momento en el que el Partido Socialista anuncie su candidato y lo exprese. No puedo dejar de reconocer que sí tengo una predisposición favorable.
C. Francino.- Supongamos candidato y supongamos que gana las elecciones y que, por lo tanto, sale reelegido en el cargo. ¿Se apunta a la teoría de los dos mandatos? ¿Es un tiempo razonable ocho años para estar en la Presidencia del Gobierno?
Rodríguez Zapatero.- También hay que ser prudente en cuanto al anuncio de los tiempos, sobre todo en los momentos electorales. Creo que hay antecedentes que nos dicen que la prudencia en este terreno es un buen elemento para tomar las decisiones.
C. Francino.- Póngase una nota en estos dos años de 0 a 10. De las expectativas que usted mismo se creó al acceder al cargo, a donde ha llegado a día de hoy, ¿qué nota se pone de 0 a 10?
Rodríguez Zapatero.- Yo creo que las notas a los gobernantes y a los responsables políticos, en general, las tienen que poner los ciudadanos.
C. Francino.- Ya, pero usted se pondrá alguna.
Rodríguez Zapatero.- No, no me voy a poner. Simplemente puedo… He reflexionado hace unos instantes, lo último que he hecho antes de venir aquí a la emisora, para ver un poco en dónde habíamos arrancado y en qué momento estábamos. El primer día como Presidente del Gobierno no se me podrá olvidar, no sólo por la emoción de la jura y de la toma de posesión, sino por la decisión de retirar las tropas de Iraq. Ésa fue mi primera decisión.
Y el último acto que he hecho hace unos minutos es leer el informe que me han pasado, el último informe que tengo, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sobre el alto el fuego de ETA, que confirma que desde el 22 de marzo el alto el fuego es un alto el fuego que cubre todos los aspectos, que es real. Puedo confirmar, porque estos días ha habido diversas noticias al respecto, que todos los datos con los que cuentan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado abonan la tesis de que las famosas cartas son cartas remitidas, en todo caso, de antes del alto el fuego.
C. Francino.- ¿Eso está confirmado?
Rodríguez Zapatero.- Ésa es la información de la que en estos momentos dispongo y con un grado de seguridad relativo, evidentemente, la Policía apunta en esa dirección.
C. Francino.- ¿Cada cuanto tiempo le pasan esos informes las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para verificar que el alto el fuego de ETA va en serio?
Rodríguez Zapatero.- Aproximadamente, cada quince días. Éste me ha llegado un poco antes de cumplirse el mes del alto el fuego, pero tenemos un seguimiento muy constante y con unas Fuerzas y Seguridad del Estado que tienen un alto grado de profesionalidad.
C. Francino.- Si los informes siguen yendo en esa dirección, ¿usted va a poder cumplir ese pronóstico o esa previsión de comparecer en el Congreso antes de verano?
Rodríguez Zapatero.- En efecto. Si los informes siguen abonando la tesis de que el alto el fuego es un alto el fuego real, creíble, que detrás de ese alto el fuego permanente está la voluntad de abandono definitivo, mi intención es, en el Parlamento, anunciar que el Gobierno va a tomar contacto, diálogo, con ETA para el fin de la violencia.
C. Francino.- Yo le hago un esbozo de calendario y usted me lo corrige o me lo confirma: antes del verano usted acude al Congreso; durante o después del verano, verificado que el alto el fuego va en serio, se produce un primer acercamiento de presos y antes de las municipales de 2007 asistimos a la legalización o refundación de Batasuna. ¿Esos pasos pueden ser más o menos así?
Rodríguez Zapatero.- No deberíamos de anticipar los pasos. He dicho que el proceso será un proceso que exige serenidad, que exige cautela y que seguramente será largo y difícil. Por tanto, los pasos que vamos a dar los vamos a dar con toda la seguridad sobre lo que vayamos a hacer en cada momento. Cada paso tendrá que tener la convicción y la certidumbre de que no tiene marcha atrás el proceso de paz, y cada paso, además, deberá contar con el máximo consenso de las fuerzas políticas, porque alcanzar la paz será un esfuerzo de todos y un mérito de todos.
Todos los ciudadanos españoles saben que éste es un gran objetivo, quizá el objetivo más anhelado que este país tiene hace décadas: ver el fin de la violencia, ver el fin de ETA. Estoy convencido de que todos los españoles saben, y le piden al Presidente del Gobierno, que en este caso puede dirigir este proceso, que lo haga con la suficiente serenidad y contando con el concurso de todas las fuerzas políticas.
En consecuencia, daremos los pasos con seguridad. Creo que hasta ahora ésa ha sido la guía que ha marcado nuestro trabajo y, desde luego, la tarea es de tal envergadura que merece la pena que podamos evitar cualquier error.
C. Francino.- ¿Esperan o tienen datos, indicios, de que vaya a producirse, hacerse público, algún nuevo comunicado de ETA a corto o medio plazo?
Rodríguez Zapatero.- No, no tenemos indicios de que pueda haber ningún comunicado de ETA después de lo que fue el alto el fuego permanente.
C. Francino.- Presidente, ¿ha hablado usted con Mariano Rajoy desde que se reunieron en Moncloa? ¿Han hablado alguna vez, aunque sea por teléfono, en las últimas semanas?
Rodríguez Zapatero.- Tenemos que tener prudencia y cautela, y discreción también. Las conversaciones que pueda mantener con el líder de la oposición nos pertenecen a los dos. Pero, tratándose del líder de la oposición, creo que debe estar también, de manera fundamental, en su propio dominio, en su propia reserva, decir si hablamos o no.
Le puedo decir que yo intento más que nunca, si es posible, tener la relación o la comunicación con el señor Rajoy sobre lo que representa el proceso de paz. Es esencial y estoy plenamente convencido de que podemos hacerlo, que podemos hacerlo juntos, que podemos hacerlo de manera incluyente y que todo el mundo estará dispuesto a arrimar el hombro en este gran esfuerzo colectivo.
C. Francino.- Estamos hablando del proceso de paz en Euskadi y de la esperanza que está abierta a partir del alto el fuego permanente que anuncia ETA. Se ha referido usted antes a la decisión de retirar las tropas de Iraq como algo que tiene grabado en la memoria y que seguramente, conserva como uno de sus mejores recuerdos políticos en estos dos últimos años. ¿En la cruz de la moneda; en el capítulo de no sé si llamarle, pero sí, posibles fracasos, quizá un fracaso sería no haber conseguido que la oposición, un partido con diez millones de votantes, esté a su lado en los grandes temas de Estado: educación, reformas territoriales, en el terrorismo así, así? ¿Eso lo considera un fracaso, Presidente?
Rodríguez Zapatero.- De quién sea la responsabilidad será una cuestión que diriman los ciudadanos. En la lucha antiterrorista yo estuve cuatro años en la oposición siempre al lado del Gobierno. En momentos duros y difíciles, siempre al lado del Gobierno y apoyando cualquier circunstancia. En estos dos años, hasta el alto el fuego, el Partido Popular no ha hecho eso con el Gobierno, es evidente, y, sinceramente, creo que la responsabilidad principal no es del Gobierno.
La educación la dirimieron los electores. Hubo una ley educativa del Partido Popular que no contó con ningún consenso; una ley educativa, desde nuestro punto de vista, negativa para los retos y las necesidades de una educación moderna y ambiciosa, como necesita España. Yo prometí a los electores que derogaría la Ley Orgánica de Educación del Partido Popular y que haríamos una nueva ley educativa, y los electores decidieron. Creo que eso es expresión de una democracia. Si yo no hubiera reformado la LOE, evidentemente se me estaría pasando cuentas de no haber cumplido una promesa electoral importante.
El Partido Popular no se ha sumado, seguramente, por una razón y es porque tiene que superar un umbral que había adquirido un compromiso para que tengamos en nuestro país una educación que respete los valores de una sociedad aconfesional; respetuosa con lo que representa la Iglesia Católica, pero una sociedad aconfesional donde no puede ser que la asignatura de Religión se imponga y sea evaluable, porque no camina en lo que ha de ser una sociedad plenamente democrática.
C. Francino.- Ya, pero, insisto, el Partido Popular dice ahora: cuando yo gobierne, voy a cambiar también esta Ley. En un terreno tan delicado y tan clave para nuestro futuro como el educativo, la percepción ciudadana de esos vaivenes positiva, desde luego, no es ni puede ser. Por eso le digo del fracaso.
Rodríguez Zapatero.- Le recuerdo, Carles, que estamos en una democracia. Claro, si en educación no hubiera diferencias entre la izquierda y la derecha, seguramente se nos estaría diciendo que ya no hay ideologías y que no hay posiciones políticas de fondo. No, estamos en una democracia, afortunadamente, claro está, y, además, eso es expresión de lo que pueden ser visiones distintas.
¿Que sería bueno, en un momento dado, que hubiera el máximo consenso posible? ¡Hombre!, quitémosle lo que hay de aditamento partidista en el debate y veamos que en lo que afecta a nuestro modelo educativo en estos momentos, al que va a desarrollar la Ley Orgánica de Educación, las diferencias son en torno a la Religión, donde el Partido Popular ha adoptado una posición de seguir las tesis más conservadoras de algunos obispos, en torno a lo que puede ser la inclusión de todo el sistema educativo y el esfuerzo mayor que tiene que hacer todo el sistema para no dejar atrás a los alumnos que no consiguen el éxito escolar y pocas cuestiones más.
Es decir, vayamos al fondo. ¿Eso es un divorcio esencial sobre lo que pueden ser las pautas educativas? No. Nuestra educación necesita dos cosas esencialmente en España: necesita mantener el esfuerzo de recursos y de apoyo al profesorado, a los centros, a su autoridad y a la convivencia educativa que llevamos intentando; y, en segundo lugar, necesita ampliar el número de jóvenes que con dieciocho años tienen título superior a lo que es la educación obligatoria. Esos son los dos grandes retos que tiene el sistema educativo y, desde luego, tenemos que cumplir de aquí a cinco años objetivos ambiciosos que nos hemos marcado.
C. Francino.- Déjeme que vuelva por un instante al proceso de paz, porque hay un elemento que no quiero que se nos quede en el tintero. Hay una pieza ahí fundamental, aunque no tenga ahora un gran protagonismo, que es el Partido Nacionalista Vasco. Hoy usted se entrevista con Josu Erkoreka, el Portavoz en el Congreso y, a veces, me da la impresión, a menos a mí, usted me corregirá también si no está de acuerdo, que cuando oigo según qué discursos del Lehendakari Ibarretxe y oigo otros del Presidente del partido, de Josu Jon Imaz, a mí exactamente igual no me suenan. No sé si a usted le pasa lo mismo.
Rodríguez Zapatero.- Sí, pero puedo afirmar una cosa: que siempre que hablo con el Lehendakari Ibarretxe y siempre que he hablado con Josu Ion Imaz uno y otro se refieren recíprocamente a que están en la misma sintonía, en una gran sintonía en la misma dirección. Puede ser que los tonos, los acentos, sean distintos; pero, más allá de eso, el Partido Nacionalista Vasco tiene un papel socialmente de gran importancia en el País Vasco, como todos conocemos, y, por tanto, va a tener un papel esencial en el proceso de paz, de manera muy singular para esa segunda fase, que podemos anticipar si las cosas van bien y conseguimos el fin de ETA, que es el proceso de la recuperación o la refundación de la convivencia en Euskadi entre muchos sectores sociales que han estado marcados por el odio y por el fanatismo como consecuencia, esencialmente, de la actividad terrorista, de la violencia, de la explicación, de la justificación o de la comprensión de la violencia.
Ahí el Partido Nacionalista Vasco va a tener que dar lo mejor de sí mismo. Va a contar, desde luego, con mi apoyo para todo ese proceso y, sobre todo, desde luego, estoy plenamente convencido de que el comportamiento que hasta ahora, desde que soy Presidente del Gobierno, en todo lo relativo al proceso de paz y las expectativas de paz que ha tenido el Partido Nacionalista Vasco conmigo y con el Gobierno, ha sido un comportamiento impecable.
C. Francino.- En todo este proceso que se abre o que termina de abrirse a partir del alto el fuego permanente que anuncia ETA, ¿se puede prever algún cambio de estatus jurídico-político de Navarra?
Rodríguez Zapatero.- Ni la violencia, como hemos dicho, puede condicionar la política, ni la ausencia de violencia tampoco puede condicionar la política. Lo que es evidente es que ahora tenemos sólo un objetivo: el final de ETA. A partir de ahí, la política y la democracia, afortunadamente, cobrarán más fuerza y más vida en Euskadi. Quienes van a recibir y quienes van a notar mayor bienestar, no sólo personal, sino también democrático, van a ser los que han tenido más dificultades y más limitaciones para ejercer la libertad y para hacer de la palabra el único instrumento de defensa de las ideas. Van a ser quienes han estado amenazados, quienes han estado con temor y quienes han tenido muy complicado hacer vida política y participar políticamente; esos partidos van a ser los que más, sin duda alguna, van a ampliar el campo de sus posibilidades políticas.
Por tanto, la política va a seguir. Sólo hay, como no puede ser de otra manera, dos elementos que marcan el camino de la política, que por cierto marcan el camino de cualquier gran reto que tengamos por delante en un país democrático: la legalidad y la democracia. Y si me apura, conociendo la historia de Euskadi, el presente de Euskadi y, sobre todo, pensando en el futuro de Euskadi, además de la legalidad, de la defensa de cada proyecto político en el marco de la legalidad, que siempre acaba en democracia con una decisión que los ciudadanos renuevan periódicamente, de que la democracia será la pauta, en este caso una democracia plena, si se acaba la violencia; además de eso, desde mi punto de vista, Euskadi necesita renovar un gran consenso político sobre lo que tiene para construir, de manera unida, entre la gran mayoría de las fuerzas políticas, por delante.
Son, sin duda alguna, tres retos de gran dimensión pero, si conseguimos el primero, si conseguimos el fin de la violencia, si se hace con una voluntad positiva de todos, con paciencia, democrática, que es tan importante; si se hace confiando en la democracia y en el Estado de Derecho, habremos abierto la puerta para los otros dos grandes retos: la recuperación o la refundación de la convivencia social, que nos garantizará a medio plazo nunca más la violencia en Euskadi, que nunca más ninguna idea se pueda defender con la violencia, con la amenaza; y también la refundación de un consenso político sobre la Euskadi del futuro en una España abierta, en una España moderna, en una España que permite todas las identidades, que da una gran libertad a lo que representa ser vasco, a la historia de Euskadi, y, por supuesto, unas grandes posibilidades a su futuro.
C. Francino.- O sea, ¿firmaría usted el titular de que "sin ETA toda política es posible o toda opción política es posible"?
Rodríguez Zapatero.- Evidente. Es que lo ha sido con ETA… Ésa es la grandeza de la democracia. Cuando a mí me preguntan muchas veces "resuma su proyecto político", digo: "avanzar la democracia, hacer avanzar la democracia, que es que los ciudadanos tengan más derechos y que todo el sistema político tenga más controles, más limitaciones, más transparencia; mejorar todo lo que es la calidad de la tarea que hacemos común en todas las instancias públicas, dentro de la democracia que incluye la voluntad popular y el respeto a las reglas". Esos dos principios, que son los dos principios que fundamentan la democracia, tienen el mismo valor, no hay ninguno por encima del otro: voluntad popular y reglas del juego.
C. Francino.- Estamos hablando del fin de la violencia y de la, esperemos que definitiva, desaparición de la amenaza de ETA, pero tenemos otra amenaza y muy cerca. Ayer mismo, en esta casa, en la SER, revelábamos el contenido de varios informes, de hecho, del Ministerio del Interior que apuntaban que las células, los grupos, las tramas, islamistas están activas. O sea, resumiendo, nos hemos marchado de Iraq, pero seguimos estando en peligro, ¿no?
Rodríguez Zapatero.- Todos los países occidentales y no occidentales tienen una amenaza latente en torno a lo que conocemos como el terrorismo islamista, el terrorismo radical islamista, de sectores fanáticos del seguimiento de la religión del Islam; sectores minoritarios, quiero resaltar.
En España tenemos una ya amplia comunidad que se estará acercando a un millón de personas que pueden profesar la religión del Islam o que provienen de países con profesión del Islam. La inmensa mayoría, quiero resaltarlo, son personas de paz, de convivencia. Vienen aquí a trabajar, comparten los esfuerzos que nuestro país hace por su progreso.
Estamos hablando sólo de grupos radicales, pero sí le puedo asegurar que hemos redoblado los esfuerzos y los medios preventivos y represivos en torno a la existencia y actividad de grupos radicales. No podemos decir que haya una amenaza cierta, concreta, exacta; pero sí hay un riesgo latente que, lógicamente, hace que todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado estén permanentemente encima para evitar que nos vuelva a suceder una tragedia como la del 11-M.
C. Francino.- Por cierto, nos marchamos de Iraq, pues usted ordenó la retirada de las tropas en su primera decisión, seguimos en Afganistán en un estatus internacional absolutamente distinto y esa misión, vemos en los últimos días y lo hemos comprobado hoy mismo, se ha complicado y mucho para los soldados españoles. ¿Va a atender el requerimiento de los responsables militares de enviar más militares a Afganistán?
Rodríguez Zapatero.- En Afganistán hemos tenido algún incidente, no ahora, en los últimos días, sino algún incidente hemos tenido ya últimamente. Es verdad que en los últimos meses ha habido una cierta elevación de las acciones de riesgo frente a las tropas multinacionales. No está en la intención del Gobierno elevar el número de tropas en Afganistán. Única y exclusivamente podríamos elevar ese número de soldados si hay fundadas razones de seguridad de nuestras propias tropas.
C. Francino.- El sábado les tiroteraron.
Rodríguez Zapatero.- Sí, pero le reitero que eso no es un incidente que se haya producido de manera aislada y hemos tenido alguno más. Ahí tenemos un número de soldados y la patrulla que circulaba era de cincuenta soldados. Y solamente si hubiera un requerimiento objetivo y fundado, razones de seguridad, para proteger mejor a nuestras tropas.
C. Francino.- Presidente Rodríguez Zapatero, ¿qué precio, si ha habido un precio, ha pagado España por retirar las tropas de Iraq? ¿Pesamos menos en la escena internacional?
Rodríguez Zapatero.- Yo creo que España ha ganado mucho por retirar las tropas de Iraq. Ha ganado su dignidad democrática, porque era lo que quería la ciudadanía democrática y lo que votó, y eso no tiene precio en política. Dos, al día de hoy en la Comunidad Internacional creo que hay muy pocas voces que defiendan el balance de lo que representa la intervención en Iraq. Después de tres años aquello está muy mal, muy mal, además de todo lo que de destrucción ha habido, y, objetivamente, creo que muchos países consideran que la decisión fue una decisión acertada. Seguramente, al día de hoy, el problema que tenemos es encontrar una salida razonable para Iraq y, desde luego, la lección que tenemos de Iraq es que nunca más se pueden hacer así las cosas; ésa es la lección.
Por tanto, le puedo asegurar que no hemos pagado, en absoluto, ningún precio. Como país hemos ganado en respetabilidad, porque fue una decisión autónoma. Es verdad que una decisión que no gustó al Presidente de los Estados Unidos, como es conocido, pero el Gobierno de España, entre los ciudadanos de su país y la voluntad del Presidente de los Estados Unidos, tiene que elegir a favor de la voluntad de los ciudadanos de su país.
C. Francino.- ¿No tiene usted previsión de entrevistarse en lo que queda de legislatura con el Presidente Bush, ahora mismo, a día de hoy?
Rodríguez Zapatero.- A día de hoy, no.
C. Francino.- En cambio, sí se va a ver las caras dentro de dos días, el jueves, creo, con la Cancillera alemana, Ángela Merkel, una persona que, recuerdo, no ha sugerido, ha exigido públicamente que se cierre Guantánamo. ¿Se apunta usted a esa petición?
Rodríguez Zapatero.- La verdad es que con los datos que hay sobre lo que sucede en Guantánamo digamos que no es la mejor de las experiencias desde el punto de vista de lo que representan los valores clásicos de la Comunidad Internacional.
Ángela Merkel está en estos momentos consolidando una posición sólida, desde mi punto de vista, en el contexto de la Unión Europea y en el contexto internacional. Las relaciones que España y Alemania tienen son muy positivas. En estos momentos tenemos por delante en la Comunidad Internacional y en la Unión Europea un debate también preocupante que es la situación en torno a Irán que, casi con toda probabilidad, ocupará una buena parte de esa reunión que pasado mañana voy a tener con ella.
C. Francino.- Esta visita para entrevistarse con la Cancillera, con Ángela Merkel, ¿va a marcar algún punto de inflexión en su política internacional, Presidente? Hay quien le acusa de estar muy encerrado en los problemas de casa, sin salir casi al exterior. Ya lo sabe.
Rodríguez Zapatero.- Quizá hubo una primera etapa en la que tuve una presencia muy intensa de viajes internacionales, como creo que es lógico cuando eres un Primer Ministro recién elegido, porque tienes que conocer, darte a conocer y hacer un repaso a los principales países, a las instituciones internacionales. En aquel momento recuerdo que se criticaba algo de que viajaba demasiado, pero nuestros compromisos internacionales están al día, como país, en la Unión Europea, en Latinoamérica, que es el segundo ámbito de prioridad; están al día también en el Magreb, en el norte de África, que es fundamental, y, desde luego, están muy al día en las organizaciones internacionales por las que tenemos y con las que tenemos un firme compromiso, como es Naciones Unidas.
Es verdad que no me he entrevistado ninguna vez con el Presidente Bush desde que soy Presidente del Gobierno de España, pero me he entrevistado tres veces con el Secretario General de Naciones Unidas. Es verdad que eso marca una diferencia muy notable con la etapa anterior que vivimos en España. Seguramente los españoles eso lo valoran con toda la claridad. |
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C. Francino.- Le he preguntado antes si había hablado en las últimas semanas con el líder de la oposición, con Mariano Rajoy. ¿Ha hablado desde su renuncia con José Bono en alguna ocasión?
Rodríguez Zapatero.- Sí, varias veces.
C. Francino.- ¿Y qué tal está?
Rodríguez Zapatero.- Le he encontrado muy bien. He hablado con él, precisamente, sobre cómo estaba y comentando la valoración de lo que había sido el cambio de Gobierno en los medios de comunicación, en la opinión pública, y comentando cosas pendientes del Ministerio que, lógicamente, estábamos cerrando. O sea, que bien.
Lo he dicho públicamente estos días pero, aparte de contrastar como Ministro de Defensa que José Bono es un gran político y de manera muy singular una de las personas que he conocido en la vida pública con más pasión por lo que hace, distingo mucho en la tarea de la responsabilidad pública aquellas personas que adoptan una actitud de siete de la mañana a una de la madrugada, o a cualquier hora, porque se responsabilizan de las cosas que suceden, tengan o no una responsabilidad directa. Ahí he visto a José Bono en cada circunstancia, en cada problema, en cada adversidad, que al frente del Ministerio podía tener. Lo hacía suyo, lo sentía íntimamente y se le notaba. Luego, hay personas que tienen una capacidad de distanciarse. José Bono es de los que toma plena conciencia y plena responsabilidad.
Desde luego, aparte de eso, en este tiempo nos hemos hecho muy buenos amigos. Ésta es una de las cosas que también pasan en política: que se hacen buenos amigos.
C. Francino.- Estaba pensando que con Bono se marchó o se marcha uno de los ministros mejor valorados y, entonces, yo me pregunto en qué es mejor este Gobierno sin Bono, si es que es mejor.
Rodríguez Zapatero.- El Gobierno tiene un programa y un proyecto para llevar adelante. Ahora justamente vamos a empezar el segundo tiempo de la Legislatura, hemos cumplido aspectos esenciales de nuestro programa electoral en este primer tiempo y en el segundo tiempo vamos a hacer realidad tangible muchos de los compromisos que hemos puesto en marcha en esta primera parte de la Legislatura.
El Gobierno, más allá de unas u otras personalidades y de unos u otros Ministros, mantiene una línea, un hilo conductor. Construye y desarrolla un relato político que arrancó en las elecciones del 14 de marzo de 2004.
C. Francino.- ¿Es verdad que a Pérez Rubalcaba le dijo que sería Ministro del Interior a las ocho de la mañana del mismo día?
Rodríguez Zapatero.- A las ocho y media.
C. Francino.- Eso no se hace ¡hombre!, sin darle ni tiempo a reflexionar o a buscar alternativas. ¿O lo hizo precisamente por eso?
Rodríguez Zapatero.- Estaba convencido de que Alfredo Pérez Rubalcaba, que es una persona con una plena dedicación y servicio público a este país, al partido y al Gobierno, iba a decir que sí.
Es verdad que hice los cambios de Gobierno de manera muy rápida, pero quiero explicar que los hice por respeto así a los ciudadanos. Siempre me había parecido, como líder de la oposición, que era poco respetuoso con los ciudadanos que algo tan trascendente como es cambiar Gobiernos, cambiar ministros, estuviera siendo sometido a debate, a filtraciones, a especulaciones, durante días antes. Creo que es el propio Presidente quien tiene que informar y, si puede conseguirlo, en tiempo real a los ciudadanos de que hay cambios de Gobierno. Me parece un avance democrático cualitativo y de respeto a la ciudadanía.
Eso exige y obliga, claro, a que los que pueden ser ministros se enteren con muy poco tiempo; pero uno tiene la confianza normalmente de que, cuando a alguien de confianza le propones ser ministro, te vaya a decir que sí. Tengo que confesar que ya me pasó con José Antonio Alonso, hoy Ministro de Defensa, que, cuando alguien le propone ser Ministro del Interior, los tres primeros minutos la cara se nota un poco afectada, porque el Ministerio del Interior, puedo dar fe de manera indirecta, es un Ministerio duro, es un Ministerio que supone asumir responsabilidades y, normalmente, tener situaciones difíciles y complicadas.
Lo he comentado en muchas ocasiones: es el Ministro del Interior quien llama al Presidente del Gobierno. Afortunadamente, en este tiempo que tenemos no para anunciar o informar de un atentado terrorista con víctimas. Yo no lo he vivido eso hasta hoy, afortunadamente, pero es dura cualquier información de un asesinato grave o de una amenaza de bomba, que sí hemos vivido varias. El tiempo que tenemos entre la comunicación de que hay una bomba hasta que estalla y las consecuencias es un tiempo de zozobra. Y eso al Ministro del Interior le puede pasar a las tres, a la cinco o a las siete de la mañana.
Por tanto, siempre es comprensible que los ciudadanos, a la hora de valorar, den un plus a los Ministros del Interior. Me parece que es muy justo y muy necesario, porque es una tarea muy difícil.
C. Francino.- ¿Y habrá más cambios, aunque sea uno? ¿Juan Fernando López Aguilar será el candidato del Partido Socialista a las autonómicas de Canarias, porque, desde luego, su Secretario de Organización lo va diciendo a quien quiera escucharle que lo será, que es un gran candidato?
Rodríguez Zapatero.- Parece que quiere. Ya saben que Pepe Blanco…
C. Francino.- Pero ¿quiere Pepe Blanco o quiere el Ministro?
Rodríguez Zapatero.- Saben que Pepe Blanco que es una persona ejecutiva y que dirige el partido, desde mi punto de vista, muy bien. Es muy curioso que estos días --yo creo que no ha pasado casi nunca en el PSOE-- que tengo varias comparecencias y entrevistas por los dos años hay una pregunta que nadie me hace y es sobre temas internos del Partido Socialista. Y eso indica que estamos en un momento inédito, seguramente, de estabilidad y de unidad.
Puedo confesar que Juan Fernando López Aguilar es una de las personas a las que tengo más cariño de todo lo que representa la etapa que arrancó en el XXXV Congreso y que la viví con él, además, muy intensamente. Es brillante, como pocas personas en la vida pública, magnífica persona, y sería…
C. Francino.- Un gran candidato en Canarias.
Rodríguez Zapatero.- Sí, sería un gran candidato en Canarias, sin duda también. Pero quiero decir que eso es algo que depende del Partido Socialista en Canarias y del propio Ministro de Justicia que, desde luego, conmigo, siendo yo Presidente, siempre estará en un Gobierno.
C. Francino.- Ahora me entenderá lo de la pregunta por la situación interna del partido: ¿está pensando en otro Ministro que, a lo mejor, puede cambiar de aires a medio plazo? ¿José Montilla? Si pudiera, ¿prefiere a alguien como candidato a la Presidencia de la Generalitat, en lugar de Pasqual Maragall, por ejemplo, por poner una hipótesis?
Rodríguez Zapatero.- Volvamos a la democracia. No es el Presidente quien piensa en los ministros como candidatos; son las Federaciones y son los compañeros quienes pueden pensar en un ministro como candidato. En su caso, a mí me corresponderá evaluar con el partido la conveniencia o no, en lo que afecta al Gobierno, de un cambio o no.
Pero en nuestro partido eso tiene sus tiempos y sus métodos. No es el Secretario General del PSOE quien decide sin más un candidato a una autonomía.
C. Francino.- No, ya lo sé. Le pregunto su opinión.
Rodríguez Zapatero.- En Cataluña el Partido Socialista de Cataluña, que, además, como todo el mundo conoce, tiene un estatus de identidad propia, será quien proponga el candidato a la Presidencia de la Generalitat y, además, sí tengo el convencimiento de que los socialistas en Cataluña vamos a tener un gran resultado electoral.
C. Francino.- ¿Con Maragall como candidato o con Montilla?
Rodríguez Zapatero.- El Partido Socialista de Cataluña.
C. Francino.- Pero dígame su opinión.
Rodríguez Zapatero.- Es que mi opinión no puede afectar a lo que ha de ser una decisión libre del Partido Socialista de Cataluña. Con Maragall hemos tenido un buen resultado, lo podríamos tener; con Montilla y con otras muchas más personas, sin duda alguna.
C. Francino.- Decía usted antes, cuando se refería a José Bono, que en política se hacen amigos, evidentemente, y también se abren heridas. ¿Se han abierto en estos últimos meses heridas muy profundas con Pasqual Maragall por el tema del Estatut?
Rodríguez Zapatero.- En absoluto.
C. Francino.- Pues no parece.
Rodríguez Zapatero.- Tengo una relación personal, que fortifica cualquier otra discrepancia política, muy buena con Pasqual y es normal que pueda haber alguna diferencia. No debe de producir ningún problema; al revés, yo creo que en una democracia moderna, avanzada, como la que a mí me gusta llevar adelante y como la que estoy convencido de que le gusta a la inmensa mayoría de los ciudadanos, el que a veces las ópticas y las visiones no sean idénticas, aún perteneciendo a una misma familia política como es la familia socialista, me parece que es absolutamente normal.
C. Francino.- ¿Le da usted futuro al tripartito catalán con la que está cayendo?
Rodríguez Zapatero.- El tripartito catalán va a tener la cualidad de presentarse ante los electores con un resultado que es elaborar el mejor Estatuto que ha tenido Cataluña en su historia, con medidas sociales importantes. Desde luego, creo que tiene buenas condiciones para comparecer ante los ciudadanos.
Es verdad que el Partido Socialista, lógicamente, aspira a tener más representación, más votos y, por tanto, a tener más capacidad o más libertad a la hora de dirigir o liderar Cataluña con el nuevo Estatuto; pero, desde luego, nosotros somos coherentes: nosotros hemos apoyado, apostado y mantenido el tripartito.
Nosotros hemos tenido una reunión con Esquerra Republicana de Cataluña, que votó mi investidura, que ha estado en la colaboración parlamentaria de la mayoría que surgió de las elecciones del 14 de marzo de 2004, y yo le reconozco su actitud conmigo y con el Gobierno, más allá de las discrepancias que podamos tener en el Estatuto de Cataluña.
C. Francino.- ¿La foto con Artur Mas en La Moncloa no es una patada en la espinilla de ese aliado leal que dice que ha sido Esquerra Republicana?
Rodríguez Zapatero.- En absoluto.
C. Francino.- Ellos sí lo sienten así, ya lo sabe.
Rodríguez Zapatero.- Creo que no.
C. Francino.- ¿Qué no lo sienten o que no lo sabe?
Rodríguez Zapatero.- Creo que no. Creo que Esquerra Republicana ha comprendido, más allá de que le pueda haber entusiasmado, algo tan elemental como que Convergència i Unió es la segunda fuerza política en votos en Cataluña y la primera en escaños.
El Estatuto de Cataluña necesita un gran consenso en Cataluña, condición que habíamos establecido sine qua non para llevar adelante la aprobación del Estatuto en el Parlamento español. Imprescindible el acuerdo entre el PSC, Partido Socialista, y Convergència i Unió. También, Iniciativa por Cataluña, que cumple una representación parlamentaria y que es un partido con honda tradición en Cataluña. Eso es esencial y eso, tratándose de un Estatuto de Autonomía que va a durar muchos años y que supone renovar el Estatuto de Cataluña del 79, es normal que Convergencia i Unió lo haya hecho con el Presidente del Gobierno y con quien lidera el Partido Socialista y, por tanto, la mayoría parlamentaria en las Cortes Generales.
No olvidemos que son la primera fuerza política en escaños y la segunda en votos en Cataluña. Y eso lo tiene comprender cualquier demócrata. Lo comprende Esquerra Republicana, aunque yo comprendo que a Esquerra Republicana le gustaría tener tantos votos y escaños como Convergència i Unió. Eso lo comprendo perfectamente, pero los datos objetivos son los que son.
C. Francino.- Lleva usted dos años como Presidente del Gobierno, lleva dos años de su mandato, y quedan dos más. Yo estaba haciendo así un poco memoria de cosas pendientes y algo que me llama la atención es la reforma laboral, el acuerdo social que no acaba de cristalizar, esas medidas para reducir la temporalidad en el empleo; un problema tan grave que afecta a tanta gente, jóvenes sobre todo, a aquéllos que les dijo "no os voy a fallar". ¿Hay alguna novedad al respecto?
Rodríguez Zapatero.- Dos cosas quería comentar al respecto. En los dos últimos años se han creado en España 1.800.000 puestos de trabajo y 300.000 puestos de trabajo nuevos para jóvenes se han creado en dos años. Hemos reducido la tasa de paro juvenil en ocho puntos, del 24 por 100 al 16 por 100, y, por tanto, se está creando más empleo para jóvenes en España que en ningún otro país europeo. Primer dato.
Segundo dato, tenemos el problema de una excesiva temporalidad en el empleo y llevamos casi dos años trabajando con sindicatos y empresarios para buscar un acuerdo que facilite la conversión de muchos empleos temporales en empleos indefinidos. Ése acuerdo está muy cerca.
C. Francino.- ¿Cómo de cerca?
Rodríguez Zapatero.- Próximas semanas, próximos días, semanas. Está muy cerca y desde aquí quiero, en esta fase final, animar y felicitar a empresarios y sindicatos porque han estado casi dos años tratando de compatibilizar ese esfuerzo por un mejor empleo para jóvenes, que van a ser los grandes beneficiarios del acuerdo, con los requerimientos de la empresa y de una economía moderna, competitiva, que necesita, lógicamente también, un estatus y una situación favorable.
En cualquier país de la Unión Europea en estos momentos la verdad es que la situación económica que tiene España y de empleo que tenemos es contemplada con admiración. Si, además, consumamos este acuerdo, que espero que se consume, entre empresarios y sindicatos, empezará a cambiar el signo histórico de la temporalidad en nuestro país.
C. Francino.- Al margen de este acuerdo social y de los muchos temas que hemos repasado a lo largo de la entrevista, ¿hay alguna prioridad que usted tenga en la cabeza para esta segunda mitad de legislatura que quiera destacar?
Rodríguez Zapatero.- Hay una que es fundamental y es la educación. Nuestro país necesita mejorar la excelencia educativa; nuestro país necesita jóvenes que logren un acceso a los estudios superiores, tanto como de Bachiller, en porcentaje similar a la media de los países más desarrollados y avanzados en Europa, y nuestro país necesita trabajadores que estén en formación permanente, porque ésas son las exigencias de la competitividad.
La economía española tiene buenos fundamentos, tiene salud, está creciendo bien. Tenemos una gran ventaja, que forma parte también de una seña de identidad que he querido dar a nuestro proyecto, y es que se está gobernando bien la cosa pública. Hay un buen gobierno de la cosa pública, hay austeridad, hay rigor, no se despilfarra dinero y tenemos superávit en las cuentas públicas. Esto representa muchísima credibilidad internacional para la economía, para los inversores.
Desde luego, hacer de la educación un pilar, esa palanca con las magníficas condiciones que tiene la sociedad española por lo abierta que es, por lo tolerante que es y por la extensión de la cultura que ha tenido que ha tenido en estos últimos veinticinco años, nos hace ser un país que camina imparablemente durante mucho tiempo solo en la senda de más progreso y de más bienestar.
C. Francino.- Presidente, estamos acabando el tiempo, pero hay algo que debo preguntarle, porque además lo hemos estado comentando antes a micrófono cerrado. Usted, cuando escuchaba las últimas cifras de muertos en la carretera, se llevaba como nosotros un poco las manos a la cabeza. ¿Hay, además de lo que ya conocemos --carné por puntos, posible endurecimiento de la persecución penal-- alguna medida, alguna fórmula mágica o no mágica que esté estudiando el Gobierno para reducir esa sangría?
Rodríguez Zapatero.- Las cifras son inaceptables y, evidentemente, tienen que reducirse drásticamente. Eso es lo que afirmé desde que tomé posesión como Presidente del Gobierno.
Quiero, simplemente, recordar que en el año 1999 fueron 170 muertos y que en 2001, 140 muertos. Como siempre ha sido, es y será una prioridad absoluta de este Gobierno mejorar la seguridad vial y la seguridad, en general, por eso abrimos el debate, en buena medida, de poner ante la sociedad lo que estaba pasando con los accidentes en tráfico, con las cien personas que han perdido la vida en esta Semana Santa, cien familias desgarradas, los cientos de familias desgarradas al cabo de un año, sabiendo que eso se puede reducir drásticamente, y por eso pusimos en marcha el carné por puntos.
El carné por puntos va a entrar en julio en vigor. Es una medida que en todos los países que la han adoptado ha supuesto una reducción clara de la siniestralidad en la carretera. Va a suponerlo también en España. Pero el carné por puntos no ha sido decisión de ahora; fue decisión nada más entrar en el Gobierno, igual que la reforma de determinados tipos penales, igual que una extensión muy fuerte de los controles de alcoholemia, igual que una extensión muy fuerte del control del uso del cinturón de seguridad. Por eso hemos incorporado también la asignatura de Educación Vial a la educación básica.
Concienciación y autoridad en el sistema de sanciones. Ésas son las dos condiciones parpa ir ganando una batalla de la que cada día tiene mucho más conciencia la propia sociedad y que, desde luego, es prioridad absoluta de nuestro Gobierno.
C. Francino.- Le quiero pedir una cosa para terminar. No es complicada; no es el pronóstico del Barça-Milán, que eso es muy difícil de hacer. Si quiere lo puede hacer, incluso, el resultado de esta noche, si apuesta por algo.
Rodríguez Zapatero.- Por el Barça, sí, sí.
C. Francino.- ¿Algún resultado concreto?
Rodríguez Zapatero.- 1-2.
C. Francino.- 1-2. Muy bien. Yo también lo firmo.
Pero hoy está usted de aniversario o lo estaba ayer con sus dos años, y en esta casa también lo estamos. Se cumplen, los oyentes igual no lo saben, cuarenta años de los 40 Principales. Esta mañana, a partir de las diez, vamos a dedicar un tiempo especial de análisis a lo que ha sido y es, sin duda, un fenómeno no sólo musical, sino sociológico, de gran envergadura. Usted tiene 46 años, usted ha asistido en toda su vida, su adolescencia, su juventud, a la eclosión de este fenómeno de Los 40 y yo le quiero pedir que nos recomiende una canción. Yo le prometo que después se la ponemos; pero quiero quedarme con su recomendación.
Rodríguez Zapatero.- Por homenaje a Los 40 Principales he pensado que lo mejor era una canción de hoy, de las que están hoy en Los 40 Principales. Me podría llevar la nostalgia a otras canciones y, por reconocer la fuerza, mis hijas son seguidoras ya de Los 40 Principales. Entonces voy a decir una canción que, obviamente, está algo influenciada por mis hijas, es de Melendi y es "Con una sola sonrisa".
C. Francino.- José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, muchas gracias por estar mañana en "Hoy por hoy". Buenos días.
Rodríguez Zapatero.- Muchísimas gracias a vosotros.
Entrevista de Carlos Francino al Presidente del Gobierno en el programa "Hoy por hoy", de la Cadena SER el martes, 18 de abril de 2006 |
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Con motivo del segundo aniversario de la toma de posesión del "Presidente Accidental" ha concedido una larguísima entrevista al diario EL MUNDO que teóricamente enlazaría con la realizada en el inicio de su mandato. La lectura del texto resulta un tanto cansina porque en realidad aporta más bien poco y porque siendo generoso el realismo no es su característica más destacada. Eso sí, el asombro está garantizado. Creíamos haberlo leído todo sobre este personaje pero no ha sido así.
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«La derecha en este país me ha enseñado que la izquierda hace avanzar la democracia»
La entrevista transcurre a lo largo de toda la mañana del Lunes Santo en el despacho del presidente, en el edificio del Consejo de Ministros dentro del complejo de La Moncloa. Zapatero pide café, bromea ufano sobre la buena marcha del Barça y acepta resignado ponerse en la solapa el micrófono de la grabadora. Su disposición es jovial y sonriente, aunque de vez en cuando tuerce el gesto, sobre todo, cuando se le contradice. A media mañana accederá a dar un paseo por el jardín para enriquecer el reportaje gráfico
1- LA POLITICA
LA DIMISION DE BONO Y SU FUTURO
P.- Acaba de hacer su primera crisis de Gobierno. ¿Qué se siente al perder al ministro mejor valorado en las encuestas?
R.- Bono es un gran político. Es una gran pérdida también desde el punto de vista personal, porque nos tenemos un gran afecto recíproco. He entendido su reflexión, tras veintitantos años de vida pública, su devoción por dedicar más tiempo a su familia. Es verdad que si él hubiera querido, habría seguido. Pero, afortunadamente, la democracia española tiene muchas personas de valía para estar en el Gobierno.
P.- ¿No ha habido un detonante concreto de su marcha?
R.- En absoluto. Me había manifestado hace unos meses que estaba cansado y quería cubrir una etapa de su vida. Y me dijo: 'Bueno, ya hablaremos con más tranquilidad'. Ultimamente ha sido cuando me lo ha transmitido con más insistencia. Una vez que tuvimos un par de conversaciones a fondo, me pareció que éste era un buen momento y que no tenía sentido pedirle que siguiera unos meses más. El me habló de esta fecha porque se aprobaba la Ley de Tropa y Marinería y estábamos a las puertas de las vacaciones de Semana Santa. Era una fecha muy adecuada.
P.- Pero él nos ha declarado que ha tratado de 'conciliar sin aspavientos la lealtad al presidente con la coherencia' con sus 'principios'. Eso significa que no podía ser coherente y seguir en el Gobierno. ¿Tanta distancia política se ha creado entre ustedes?
R.- Para nada. Pepe Bono está perfectamente identificado con el proyecto que estamos llevando a cabo en esta etapa de la vida del PSOE. Como es natural, todos los ministros tienen que conciliar sus principios con la acción colectiva, con las decisiones concretas que el Gobierno toma día a día. También el presidente.
P.- Pero Bono había declarado públicamente que la palabra 'nación' no figuraría ni en el articulado ni en el Preámbulo del Estatuto catalán. ¿Le había dado usted alguna garantía al respecto?
R.- Lo había comentado con él como con otros ministros. El conoció muy rápidamente el acuerdo al que llegamos con Artur Mas y con CiU que incluía la fórmula concreta de definición de Cataluña y a él le pareció adecuada.
P.- ¿Pero no hubo variantes de última hora con las que no estaba de acuerdo?
R.- En absoluto. Mire, Bono me ha dicho a mí y les ha dicho a los españoles que se va por razones personales y familiares. Yo creo en su palabra. Supongo que los demás también creerán en su palabra.
P.- ¿Usted cree que es sincero cuando dice que quiere abandonar la política activa? ¿No se convierte desde ahora en una alternativa para el caso de que el proyecto que usted lidera se agote?
R.- El es sincero y quiere tener un horizonte vital distinto. Que sea o no para siempre, no lo podrá decir seguramente ni él. Yo trabajaré para que vuelva, y él ya sabe, incluso, cuando lo voy a hacer.
P.- O sea que le va a pasar con Bono como a Blair con Mandelsson: ministros de ida y vuelta
R.- Vamos a dejar que las cosas sigan su curso. Es verdad que él ha salido muy bien. En política, el cómo se sale es tan importante como el cómo se entra. Insisto, conmigo se ha portado extraordinariamente. Antes conocía a un gran político y ahora he ganado un amigo.
EL NOMBRAMIENTO DE RUBALCABA
P.- ¿Por qué ha elegido a Rubalcaba como ministro del Interior?
R.- Por su capacidad. Cuanto tuve que pensar en el relevo de Bono, la primera idea que se me vino a la cabeza es que José Antonio Alonso, que lo ha hecho francamente bien en Interior, sería un gran ministro de Defensa. ¿Por qué? Por su rigor, por su seriedad, por su papel institucional. Entonces tenía que hacer un relevo en Interior, y Rubalcaba reúne dos condiciones muy notables. En primer lugar, ha sido desde la época de Almunia quien ha estado en las cuestiones de la política antiterrorista. El llevaba la relación con el Gobierno de Aznar, él escribió con Zarzalejos el Pacto Antiterrorista Y, en segundo lugar, ahora tiene una magnífica relación con todos los grupos parlamentarios.
P.- Con todos menos con uno, querrá decir
R.- Bueno, es que ese uno no tiene buenas relaciones con ningún otro grupo
P.- ¿No es el nombramiento de Rubalcaba una provocación contra el PP? No me diga que le ha sorprendido que Rajoy manifieste que no se fía de él o que Acebes haya hecho la comparación con la zorra puesta a cuidar las gallinas. Supongo que contaba con ello
R.- Pues mire, son de las cosas más desafortunadas que he oído al PP en los últimos tiempos. Y fíjese que es difícil hacer esa elección. Ellos saben que es una persona muy competente. Lo saben perfectamente porque han estado trabajando intensamente con él durante años en materia antiterrorista. La pregunta es: ¿por qué después de años de darle la información y confiar en él ahora dicen que no confían? Es de una incoherencia absoluta
P.- Porque en medio está la declaración del 13 de marzo de 2004
R.- que fue plenamente acertada por parte de Alfredo Pérez Rubalcaba. Después de estar viendo lo que ese día todavía decían el señor Acebes y el señor Zaplana, ¿alguien puede discutir que dijera que 'España necesita un Gobierno que no mienta'?...
P.- Entonces y ahora
R.- ¿Alguien puede discutirlo? Lo desafortunado aquel día fue la aparición del señor Rajoy, siendo candidato. Yo tuve muchas presiones, entre comillas, para salir y no lo hice porque consideré que un candidato a la Presidencia del Gobierno no debía hacer ninguna aparición durante la jornada de reflexión.
P.- Pero al margen de que usted respalde, por supuesto, lo que hizo Rubalcaba, es evidente que su nombramiento no va a favorecer la colaboración del PP en el proceso de paz
R.- Vamos a ver: cada fuerza política decide quiénes son sus interlocutores. Ni yo elijo a los interlocutores del PP, ni el PP elige a los del Gobierno. ¡Faltaría más! Rajoy dijo en la tribuna que yo he traicionado la memoria de los muertos. No sé si se puede recordar una acusación más dura. Sin embargo, mi obligación como responsable político y como demócrata es intentar tener la mayor capacidad de diálogo con el señor Rajoy por el bien de España.
P.- ¿No inducirá el nombramiento de Rubalcaba a pensar que se supedita la acción policial al acuerdo político con la banda y su entorno?
R.- Simplemente quiero hacer una reflexión. La sociedad española sabe que estamos en el mejor momento desde hace 30 años para poder ver el fin de la violencia, desea que las cosas le salgan bien al Gobierno y desea ver como todos los partidos ayudan al Gobierno y, en especial, al ministro del Interior. Es impensable, impensable que en los sucesivos relevos que hizo el PP se hubiera recibido a un ministro del Interior como se ha recibido ahora a Alfredo Pérez Rubalcaba. Eso indica que los síntomas del mal estado del PP son, incluso, más profundos de lo que yo pensaba.
P.- ¿Es cierto que Rubalcaba ha sido el supervisor de los contactos del presidente del Partido Socialista de Euskadi Jesús Eguiguren con Batasuna y con la propia ETA?
R.- Los contactos que han realizado personas que nos han transmitido información han tenido una relación muy directa con el presidente del Gobierno, como no podía ser de otra manera.
P.- ¿Es lógico que alguien que fue portavoz del Gobierno en la etapa del encubrimiento político de los GAL sea ahora el ministro de la Policía?
R.- Es lógico que un ciudadano con la trayectoria política de servicio a su país como Pérez Rubalcaba pueda ser ministro del Interior. A menos que alguien pueda alegar una norma, que sería muy poco republicana, en el sentido que emplea Pettit, que le inhabilitara para ello.
LA INVESTIGACION DEL 11-M Y LA ACTITUD DEL PP
P.- ¿Cree sinceramente que si aparecieran nuevas pistas o indicios sobre el 11-M Rubalcaba impulsaría su investigación aunque pudieran afectar a su polémico comportamiento del día 13?
R.- Estamos en un Estado de Derecho. La investigación del 11-M, como ahora la de Marbella, corresponde a los fiscales, a los jueces y a la Policía bajo sus órdenes. El ministro del Interior no tiene un papel en la investigación del 11-M. La investigación es del juez. A nosotros sólo nos corresponde darle los medios para respaldarla y para que tenga todas las garantías.
P.- Lo que quiero preguntarle es si está usted convencido de que en caso de conflicto sus obligaciones con el Estado de Derecho
R.- Absolutamente.
P.- primarían sobre sus conveniencias políticas.
R.- Estoy absolutamente convencido. Primero porque conozco a Alfredo Pérez Rubalcaba. Segundo porque el sistema funciona así. En torno al 11-M se pueden hacer cábalas, ¿no? La gente puede seguir buscando conspiraciones. Pero, ¿sabe usted que la teoría moderna pone de manifiesto que los defensores de las conspiraciones son los perdedores que no afrontan la causa de una derrota? Eso le pasa mucho al PP. Son incapaces de afrontar su derrota. Por eso piensan tanto en el 11-M y en Rubalcaba. No se pueden buscar conspiraciones donde no las hay para no enfrentarse a la realidad de la verdad. Y la verdad es que los españoles pensaron que el PP merecía perder las elecciones y el PSOE merecía ganarlas.
P.- Veo que sigue usted pensando que 'los hechos del 11-M están muy claros', tal y como afirmó el 30 de septiembre de 2004. ¿Sigue sin tener 'ninguna duda' ni respecto a la autoría ni a posibles complicidades?
R.- Me remito, como siempre, a las conclusiones del juez y a las leyes de la investigación. Recuerdo que ya ha dictado cuatro o cinco autos, ahora el de procesamiento, y ha hecho pública buena parte del sumario donde deja claros todos los aspectos esenciales de esa investigación. En consecuencia, es la propia investigación profesional la que deja todo claro. Para mí y para cualquiera que confíe en las instituciones del Estado.
R.- Pero, ¿se siente usted intelectualmente satisfecho con la explicación que dio a la Comisión Parlamentaria, en el sentido de que las coincidencias de las dos caravanas de la muerte y del robo del coche en el callejón de Trashorras por parte de ETA fueron tan sólo fruto del 'azar'? ¿No sería necesario que la Policía ofreciera una explicación más racional de estos hechos?
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