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Mayo del 2006

¿Es ZP el tonto del pueblo?

Por Narrador - 29 de Mayo, 2006, 22:01, Categoría: Opiniones (Actualidad)

Cesar Vidal presenta un retrato de ZP calificándolo como el ‘tonto del pueblo’. Sea o no una premisa acertada lo que desde luego no falla es algunas de sus descripciones. En cualquier caso merece la pena su lectura.

“El tonto del pueblo” por Cesar Vidal

    

La figura del tonto del pueblo cuenta con una amplia tradición en la literatura española. Hace un año cuando llevé a cabo una recopilación de relatos para niños y jóvenes que se tituló «Las alforjas del cuentacuentos», no pude resistirme a incluir un cuento sobre este tipo de personaje. Se trataba de un relato rezumante de fe y ternura debido a la pluma de José María Sánchez Silva. En el mismo, el tonto era objeto de nada más y nada menos que una gracia especial de Dios. Desde luego, ésa es una de las maneras en que hemos contemplado en España al tonto del pueblo.

De entre los recuerdos de mi infancia puedo espigar algunos centrados en seres así de los que estaba severamente prohibido reírse y a los que se miraba con una mezcla de piedad, compasión y temor. Por supuesto, también existía el enfoque científico. Por ejemplo, recuerdo haber escuchado a un médico afirmar que la mayoría de estos personajes procedían de partos con dificultades en los que el nasciturus se había quedado sin el oxígeno necesario dañándose su cerebro. Tampoco faltan los que, como alguna aldeana a la que escuché el juicio, consideran que el tonto no es tal desde el momento en que siente una atracción especial hacia las mozas y el vino. En cualquier caso, no es de ese tonto del pueblo del que yo quería hablar hoy.

En realidad, yo quiero referirme a un tonto cuyo ámbito más que un pueblo es esa aldea global que dijo MacLuhan para referirse al planeta. Este tonto -que suele dormir en exceso y trabajar con defecto- regaña con el más poderoso del pueblo que estaría encantado de ser su amigo. Este tonto tiene una afición especial a frecuentar la compañía de los habitantes no sólo más estrambóticos sino más crueles de la aldea. Este tonto disfruta como un ídem con un lápiz regalando un dinero que no es suyo sino de gente que lo suda laboralmente día a día. Este tonto incluso abriga la ilusión peligrosa de que una banda de asesinos que ronda por las cercanías de su casa y no deja de hacer de las suyas desde hace años se vaya a transformar en punto menos que una orden de caridad. Este tonto no reacciona cuando los malos se ríen de él o lo amenazan o dan de patadas a los miembros de su estirpe. Este tonto no sólo es un ignorante sino que además pretende saber más que nadie. Este tonto deja que se le metan en casa todos los que aparecen por las cercanías y cuando da dinero para que dejen de hacerlo, sólo consigue que vengan en número mayor para, a la vez, quedarse y sacarle más perras. Este tonto no tiene el don sobrenatural del que escribió Sánchez Silva ni tampoco inspira piedad o ternura. Este tonto, para desgracia nuestra, es el actual presidente del Gobierno español. Y es que ¿hay alguien en su sano juicio que pueda negar que la aldea global tiene un tonto y que se llama José Luis Rodríguez Zapatero? Quizá alguien lo haga, pero seguro que no es Evo Morales.

  

Publicado en el diario LA RAZON el domingo 21 de mayo de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Albiac y el Resultado Electoral del 14-M

Por Sin Pancarta - 29 de Mayo, 2006, 6:02, Categoría: Opiniones (ZP Presidente)

La pluma de Albiac, siempre incisiva, generalmente certera, escasas horas después de conocerse el resultado electoral del 14-M realizaba la siguiente reflexión pública. La última frase dice textualmente "Adiós, España" y muy a nuestro pesar por el momento resulta de todo punto certera. He querido comenzar la serie de opiniones sobre ZP con este texto porque es uno de los que mejor define lo sucedido y lo que representa la "presidencia ZP".

"Ganó Al Qaeda" por Gabriel Albiac

  

Dice un personaje de Casablanca que renunciar a luchar es estar muertos. España, ayer, decidió morir: estaba en su derecho. Como tan bien lo supo Francesco Guicciardini en la Florencia del siglo XVI, las naciones son tan mortales como cualquier otro ser vivo; no es nada extraordinario.

Los cadáveres morales son legión en la política española. Así sucedió con aquella inmunda burguesía francesa que, en 1940, prefería colaborar con el nazismo antes que afrontar la guerra contra los genocidas. Todo ha sido vertiginoso desde el jueves. Al dolor, siguió el asco. Asco por el obsceno uso electoralista que PSOE e IU han hecho de la tragedia, en las 48 horas moralmente más turbias de la España reciente. Empieza, a partir de ahora, lo peor.

El 11-S abrió un horizonte nuevo y terrible: el de la cuarta guerra mundial (la tercera fue, entre 1948 y 1989, la Guerra Fría). Las guerras, una vez desencadenadas, sólo admiten dos desenlaces: o se ganan o se pierden. Los manifestantes que, ante las sedes del PP, exigían la rendición incondicional, son pobre gente. Los partidos que tramaron eso son abyectos: algo de lo más normal entre esos monstruos que son los políticos profesionales.

El 11-S ha fascinado a los últimos residuos del terrorismo de herencia estaliniana: los deslumbró hasta qué punto era posible sembrar apocalipsis con medios limitados. Por eso en las herriko tabernas se celebró, aún más gozosamente que en Gaza, la caída de las Torres Gemelas. No hay más que ir a las hemerotecas para seguir, en estos dos años y medio, la islamización política del abertzalismo: la iluminación de que sólo el cuerpo empanado en dinamita del mártir suicida es arma invencible contra el imperialismo; los llamamientos a la alianza estratégica con esa «religión de los pobres», llamada a destruir la perfidia capitalista... El viejo terrorista estaliniano Ilich Ramírez (alias Carlos), desde su prisión francesa, había dado ejemplo, convirtiéndose al islam, y enarbolando el Corán como última razón revolucionaria. Siglo XXI.

Ni es nuevo ni es extraño. Durante la Guerra Fría, Carlos, como ETA, como todos los terroristas europeos, fueron instrumentos de un KGB que administraba su logística y guiaba sus acciones. Y la OLP, el FPLP y los campamentos de la Beká fueron los cimientos de la vieja ETA. La fascinación del 11-S fuerza un tránsito de Arafat a Bin Laden. Elemental lógica del cambio generacional.

Ganó ayer la opción indigna de rendirse. A un adversario (el islamismo, pero también sus gérmenes entre nosotros) mil veces más exterminador que el nazismo, porque su comandante en jefe es Dios, y Dios no tiene límites. Eso se votaba ayer: renunciar a luchar; estar ya muerto. Ganó Al Qaeda. Adiós, España.

  

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 16 de Marzo de 2004. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.